Re: Concurso de relatos (hasta el 27)
Salgo de mi monacal retiro para contribuir desde mi pobre ignorancia de chico de ciencias a este hilo con el unico animo de raspar un poco el sabor agridulce del AMOR.
Nunca por más que viva podré olvidar la voz de mi madre cantando mientras planchaba y yo con los pies colgando deshacía en la boca unas onzas de espeso chocolate.
Nunca olvidaré la penumbra de la piel de mi prima S. en los juegos silenciosos de las siestas de verano.
No podré olvidar el brillo húmedo de los ojos de M. cuando con siete a~os nos dimos la mano y nos prometimos amor eterno.
Ni olvidaré los rizos de B., de su pelo rojo, de la frescura de sus risas, de sus largas piernas y sus dedos tiernos.
No se me olvidará nunca J. ese primer beso húmedo y sedoso en los labios en la oscuridad de tu escalera.
Recordare siempre P. el temblor de tu cuerpo cuando bailabas en mis brazos.
No podré olvidar cuando mi mano rozo por primera vez tu calido pecho B. y el áspero vello que cubría tu monte.
Ni podré olvidar tu cabeza A.en mi regazo en la oscuridad de la playa mientras chispeaban las estrellas y rumoreaban las olas.
No podré olvidar tus manos en mi cara C., ni tus lagrimas mientras me besabas, no podré olvidar cuanto quise ese instante y cuanto tardo en llegar.
No podré olvidar el olor de mango y perfume de tu pelo en aquella cala de Martinica, ni los atardeceres con sabor a coco en Ciudadela, ni la brumosa playa de Langre desierta y abierta a nuestros deseos, ni el rumor de agua y de besos en la Alhambra.
No podré olvidar que eran azules tus ojos y tu piel de membrillo en Florencia junto al Arno, que tu cuerpo era oscuro y olía a canela calida en Paris, que cambio a tibia y lechosa entre los tulipanes de Holanda y tu risa creció y me inundo en cualquier rincón de Madrid.
Nunca por mas que viva podré olvidar el día que realmente te conocí L. En que se juntaron todas las mujeres que quise en tu cuerpo, en que el abecedario de mujeres se convirtio en palabras, en que sus olores y sabores y todas sus esencias se fundieron en tu alma. Tu presencia se convirtió en el más dulce de los pecados y me perdí en tus brazos y me hundí en tus ojos y cojugue los verbos y los versos y navegue y naufrague hasta dolerme el alma.
No podré olvidar como hice míos esos besos que te compraba y las caricias tasadas, y como cada minuto que pasaba contigo tenía precio y mientras me liberaba de la plata me enriquecía de dolor, pero te amaba y mi sufrimiento no cabía en ese pecho que fui agrandando con el tiempo para cobijarte, y mis ojos perdieron la luz y mis labios las sonrisas.
Pero nunca por más que viva podré olvidar que te amé y aunque solo sea en mi mente yo seré tuyo y tú siempre serás mía y dejaras de ser L. y seras C. o H. y seguirás creciendo y construyéndote de todo eso que nunca jamás podré olvidar.
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