La guerra
La guerra ha estallado. Venía con preaviso. Pequeñas escaramuzas fronterizas, ataques rápidos, con posteriores huidas hacia su retaguardia. Eran ataques inesperados, que sólo creaban confusión y nunca se pensaba que pudieran desembocar, algún día, en un ataque masivo, dirigido contra tu línea de flotación.
Es cierto que sólo acaba de empezar, pero ya hay víctimas; los niños.
Armas arrojadizas, efectos colaterales, y por supuesto, intereses económicos. En eso se convierten los niños en cualquier guerra.
Siempre un bando empieza usándolos, y siempre como arma psicológica, para promover en el bando contrario, una respuesta mucho mas brutal, y mucho mas perniciosa, que le lleve a perder la conciencia del bien y del mal, y a sacar de su interior su instinto animal, conservacionista, en su grado mas alto.
La guerra ha estallado, estoy librando la primera batalla. Se que la guerra está perdida, pero soy espartano: no retrocedo, no me rindo, sólo muero...
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