He escapado de los piratas de la isla en la que buscaban un tesoro,
y cuyo capitán tenia un garfio por mano.
He surcado el fondo de los mares. 20000 leguas de viaje submarino,
resistiendo la tentación para no sucumbir al encanto de las sirenas.
He atravesado la tierra media, escapando a grandes saltos de las fáuces de un feroz lobo gracias a mis botas de siete léguas.
He decapitado dragones de siete cabezas, con la espada que solo yo fui capaz de arrancar de las entrañas de una roca en las tierras de un tal Arturo.
He derrotado a mágicos molinos,
convertidos inexplicablemente en despiadados gigantes.
Y aquí estoy, exhausto tras incontables batallas por defender el honor de mi Dulcinea, al pié de tu castillo, esperando que me lances una de tus trenzas por la que poder trepar la torre mas alta y rencontrarme por fín con mi amada. Pero tu no lo harás, sigues esperando la llegada de tu particular
príncipe azúl, ese estúpido y pretencioso al que solo le importa cortejar bellas damas durmientes, y princesas efímeras con zapatos de cristal y con el que pretendes comer perdices a diario.
¿Y tu te atreves a decirme que vivo en un cuento?.