Qué envidia te tengo...
Existen multitud de placeres: la compañía de una buena mujer, la compañía de una mala mujer, la de un buen hombre y la de otro malo. Incluso la de muchas/os de ellas/os mezclados. También la de una buena comida, la de una buena bebida, una buena película, un buen paseo (y también de todo lo anterior, pero malo, si sabes disfrutarlo).
La lectura de este relato, está entre los grandes placeres. Y, además, lo mejor es que puedes repetirlo siempre que quieras, y siempre le sacarás matices nuevos. Como a una buena mujer, como a una mala, como a...
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