Según diversos estudios de prestigiosas Universidades Norteamericanas han demostrado que la mayor parte de la población mundial masculina… TACHANNNNNN… le pone nombre a su pene. Y digo yo… ¿Qué no tienen otras cosas más importantes que estudiar e investigar?. Y digo yo, ¿Por qué investigan en cosas tan íntimas entre yo y… mi cosita?.
¿Cómo llamas a tu pene o al de tu pareja?. El de abajo, Chiquitin, Pirula, Pajarito, Dedo sin uña, La cosita, Chupete para mujeres, Eso, Pichula , El cabezon…? o eres más bruto tipo: Rabo, Nabo, Picha, Tranca, Verga, Minga, Chorra, Cipote, Colilla…?, o acaso diferenciador: Manolo, Pepe, Juan, Petronilo, Eustaquio, Miguelito…?
Hace tiempo leí por ahí que el poner nombre al pene se debía a la incapacidad de asumir responsabilidades por parte del hombre. Es decir, como si aquello fuera totalmente independiente de nosotros y obrara de forma autónoma. Eso justificaría sin avergonzarnos el bajo o nulo control que tenemos sobre ello y nos descarga de ciertas responsabilidades que nos negamos a asumir a posteriori.
Por ello se me ocurren ciertas reflexiones:
¿Qué hizo por ti tu pene últimamente?
Y es más, ¿Qué hiciste tú por él recientemente?
¿Has probado a hablarle cariñosamente mirándole directamente a la cara?
¿Le has tratado con mimo, le has acariciado… y él encima te ha escupido?
Lo realmente curioso es que al contrario que en la mujer, este órgano sobresale de nuestro cuerpo ostensiblemente. Y digo yo… ¿Cómo es posible que le conozcamos tan poco?. ¿Cómo es posible que desde nuestra más tierna pubertad, donde despertó nuestra curiosidad y si demostramos cierto interés, hasta cualquier momento pasado hayamos pasado tanto de algo tan importante?. En cuanto aprendimos un cierto primer y primitivo mecanismo satisfactorio nos vale, dejamos de averiguar, dejamos de investigar… y tan felices. Seremos gilis!!!. No sabemos realmente que nos traemos entre manos!!!.
Eso si… vacilar… vacilar… todo: “no tienes huevos”, “no me sale de la polla”, “por mi güevos”, “eres la polla”, “la polla en verso”, etc. etc.
También según numerosos estudios Universitarios, el 90% de los hombres no están satisfechos con su pene, generalmente por su tamaño. Joder, es que llamar “La Fiera” a un pene de 8 cms es como para deprimir a cualquiera. Sobre todo si es ella quien lo llama así.
Que sepáis que desde hace tiempo podéis registrar el nombre de vuestro pene en Internet y recibir un certificado oficial. La página en cuestión es ‘Name your wang': [Sólo los usuarios registrados pueden ver los enlaces e imágenes. ] Dispone de hasta un buscador de nombres. Si aún tu pene –o el de tu pareja- no tiene nombre y no se te ocurre ninguno, podéis encontrar un generador de nombres de penes en esta dirección: [Sólo los usuarios registrados pueden ver los enlaces e imágenes. ] pero tampoco esperéis maravillas… a partir de mi nombre personal, a mi me sugiere “Goliath”…
¿El mío?, este era un gran secreto pero cada vez más gente sabe que es… Anaconda. Much@s bocazas. Eso sí, jamás he tratado a mi pene como alguien independiente, un amigo o algo así, me parece ridículo, aunque el sentido del ridículo, ¿pá qué?...