A Cloe ya la conocía, a la otra muchacha no.
Si hubiera habido más diferencia de edad casi que hubiera cumplido la fantasía de hacerlo entre madre e hija.
Un verdadero capricho de fin de año, pues las dos hembras están la mar de bien. Aún así eché de menos un francés a dos bocas, y no por turnos, o que hubieran tenido algún número preparado entre ambas que fue todo el encuentro improvsado.
La oferta eran 90€ entre las dos e inclúia un masaje en camilla a cuatro manos. A cuatro manos, a dos culos, a cuatro tetas, la verdad que me di un atracón de carne joven, fresca y dura.
Me corrí mientras le comía el coño a una y la otra me hacía un frances
Muy majas las dos, es pa repetir,o para quedarse a vivir allí. RECOMENDADO