Buenas instalaciones pero no me convencen los precios
Acudí en tres ocasiones en el verano del 19. Las instalaciones están bien y la ubicación del edificio y el ambiente interior es discreto La primera me atendió Alejandra para un masaje con terminación manual en un servicio que calificaría de normal. En aquella época decían que sólo daban diversos tipos de masaje y que si quería terminación tenía extra según fuera manual u oral.
En la siguiente volví a preguntar por mamada natural. De entrada me dijeron que no pero al rato largo me escribieron que tenían una chica nueva que lo haría por 65 €. Era Keily, de 27 años, canaria algo rellenita y claramente inexperta en el mundillo. El masaje, algo más flojo que el anterior, quedó compensado por una buena mamada. Estaba algo nerviosa pero cumplió bastante bien. Terminé en su boca y me dijo que por circunstancias se había metido a lo de los masajes hacía un par de días, que yo era su primera mamada profesional y que no se había corrido en su boca ni su novio.
Hace más de un año que ofrecen todos los servicios y tienen chicas que en la web tienen buena pinta, aunque yo no he vuelto por allí. Los precios no me convencen y prefiero las que trabajan solas.
Volví a quedar con Keily varias veces más fuera de Athenea y en cada ocasión se le notaba más maleada. Luego pasó su número a una chica de Vecindario y le perdí la pista.
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