mala experiencia
Pues mal. La verdad. Para qué nos vamos a engañar.
Llego, y me encuentro la que puede que sea mamasan o una de las chicas, diciendo que está ella sola, que las demás están ocupadas. Bueno, no está precisamente para tirar cohetes para los parámetros de los sitios chinos, pero estoy de paso y no puedo quedarme el día entero esperando. Precios 30min 50 euros, 60 min 80 euros. Vale.
La china de cara rectangular, grandota para los parámetros chinos, pelo largo, vestida de "cómodo".
Me quito la ropa. Pasamos a la vidé, a lavar bajos. El suelo lleno de toallas húmedas. En fin, podía estar más ordenado, pero he estado en lugares peores.
Entramos al lío, y me dice que espere.
A los 5 minutos vuelve con dos móviles. Esto comienza, y se va a poner peor.
Tendríamos unas cinco o seis interrupciones, saliendo de la habitación para pegar unos gritos en chino -no, no estaba tan sola, y las otras es que no quisieron salir- o para hacer a saber qué.
El oral, pues la puntita nada más. El vaginal, pues ella encima con rodillas en cama, puntita nada más. Me pongo encima, y solo con las piernas por delante mía, y apretando para puntita nada más. Interrupciones constantes o para salir, o para echar más crema vaginal aún. Joder, que mal.
Si no tienes ganas, pues dime que no hay ninguna chica, no me hagas el feo.
En fin, que termino llegando a pesar de la china.
Pero aún puede ser peor. Llegamos al masaje.
Decir que me han puesto crema bronceadora de forma más sexy es sobreestimar el masaje. Sin fuerza, sin ganas, y con una sola mano. Si. Una mano apoyada en la cama, y la otra pasamanos en la espalda. Ni siquiera se digna en utilizar las dos manos.
Volvemos a la acción. Comenzamos, y otra vez la puntita nada más. Y más crema. Y más interrupciones. Es enervante. A los 40 minutos de reloj desde que entro, le digo que ya está, me levanto y me voy.
Cuando estoy saliendo, se medio entera que no me ha gustado demasiado la experiencia por mi cara. Me presenta a la compañera. Muy blanca, y con la cara llena de granos. Dado que ni se abrieron ni se cerraron puertas, ya estaba. Vuelve, vuelve. Sí, las ganas.
Vamos, la china completamente desganada. Pérdida de tiempo y dinero. Una pena, porque el sitio está bien situado y tengo que pasar por ahí con frecuencia.
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