Ni frío ni calor
Hola a todos!
Tras un tiempo sin catar las delicias del denominado "tercer sexo", me aventuré a visitar el pasado mes de julio a Fabri, a quien tenía ganas de conocer desde hacía mucho.
Actualmente recibe al lado de Av. de America en un apartamento/loft extremedamente cuidado, fiel reflejo de lo que es ella: imponente ("grandota" dirían algunos); sin un ápice de grasa y aseada y limpita como una patena. Eso sí, me gustaba más en las fotos que al natural pero, vaya, no hay tanta diferencia y no deja de ser una percepción subjetiva.
El caso es que no sé si es por el tiempo que he estado en el dique seco o qué (como he dicho al comienzo, últimamente no he pasado de masajes eróticos y alguna sesión BDSM), he encontrado la experiencia demasiado fría y profesional.
Es indudable que es una máquina de follar pero, en efecto, como ya han comentado algunos foreros, cuando te quieres dar cuenta ya te la está clavando sin desmayo (y en todas las posturas imaginables) sin casi haber tenido oportunidad de dar la buenas tardes/noches. Quizá en otro momento me hubiera encantado ese rollo, pero no sé si será la edad o qué, eché en falta algún que otro prolegomeno...
Fue media horita la acordada y diría que el polvo apenas pasó de los 10 minutos. Me ofreció un segundo asalto pero estaba dolorido (insisto que es un torbellino como activa), y no tenía ninguna gana de repetir.
Charla final en la que me contó su trayectoria en general, y sus dimes y diretes con los foros en particular (parece ser que la atacaron duramente en su día por esa vía), y hasta más ver. A propósito, en ese ratito descubrí que comparte piso con un perro pequeño con cara de mala leche. Dice que es su protector... Bueno, la verdad que no advertí su presencia hasta el final, pero avisados quedáis los alérgicos a tales animales de compañía (o forofos de los gatos, vaya).
Un saludo.
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Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no les conozco muy bien.
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