Hace como un mes estuve con ella y mi experiencia fue buena así que decidí volver una semana después. Gran error. Lo primero que me tiró para atrás fue el estado de la habitación, ropa tirada por todas partes, papel higiénico usado por doquier, sobre todo en un rincón al lado de la cama, esta tía ni siquiera se molesta en meter en una bolsa una montaña de papel de días. Zapatos, tangas, calcetines, mal olor, maletas abiertas... en fín un desastre. Todo esto contrastó con mi impresión del primer día, cuando todo estaba limpio y ordenado, pero claro, es que ella acababa de llegar y no le había dado tiempo a organizar semejante desastre. Esto en cuanto a la habitación. Ella, por su parte, estaba colocadísima, por teléfono ya noté que hablaba un poco forzada, pero en persona el panorama era peor. Las pupilas dilatadas como las de un gato a oscuras, la mitad de lo que decía no la entendía, el maquillaje hecho una mierda, ausente, perdida, no sabía si sentarse o levantarse. En fin, horrible. Ahí tenía que haberme marchado, pero bueno, el recuerdo de la otra vez hizo que me quedara con la esperanza de que se tranquilizara y ver si la cosa mejoraba. Ni de coña. Se quitaba el tanga, se lo volvía a poner, cogía el móvil, lo tiraba a la cama, quería meterse una ralla pero no encontraba el turulo. Me decía que se la chupara, cosa que hice, pero eso no se ponía duro ni pa dios. Todo aderezado con un alientazo a alcohol que me cortaba todo el rollo. En fin, cero excitación, estuve a punto de pedirle que me devolviera el dinero porque cuando decidí irme no habían pasado ni 15 minutos, pero decidí no hacerlo en vista del estado en que ella estaba y de la posible mala reacción. Experiencia para olvidar.
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