Ana 631910059
Tras contactar por teléfono, me indica el lugar del encuentro (cerca de Santo Tomás), y el precio 100 por una hora. Me encontré a la misma chica de las fotos, una morena guapa con un buen cuerpo.
Sin preámbulos me dice que empecemos con el folleteo, porqué si me la chupa no voy a poder resistirme a su espectacular mamada y me correré enseguida; pues estupendo, a eso he venido; empezamos con un 69, yo deleitándome viendo su pedazo de culo cuando empieza a decir: "Correte, correte, correte".
Y os preguntareis como podía hablar la tía con una polla en la boca, pues porque su mamada de infarto consistía en una paja monda y lironda, como estaba incrementando el brío de su mano la digo que pare, qué así no; se puso a cuatro patas y así termina el primer asalto.
Tras el polvete me intenta dar un masaje, no soy partidario de mezclar oficios, si quiero un masaje voy al fisio, y si quiero follar voy a putas.
Como nuevamente estoy animado me digo a esta la pongo las rodillas en las orejas y la doy como se merece, mi gozo en un pozo, "así no que luego me duelen las caderas", quiere otra vez un 69; esta vez soy yo quién se niega, no me gusta repetir postura, vamos con la postura del misionero.
Estaba yo concentrándome mirando su cara, la chica es guapa, cogiendo ritmillo, gustándome en la suerte y empieza a pedirme que pare. Y ahora ¿ qué pasa ? Como sigamos así se me queda el coño como un túnel.
Curioso, ser puta y querer tener siempre el coño estrecho.
Me dice que acabe a mano, la comento educadamente que la he pagado una hora y llevamos 20 minutos, " En el sexo lo importante es la calidad, no el tiempo" me dice; harto ya de tanta tontería me la casque entre sus tetas operadas y me fui de allí para no volver.
Y esta es la historia de un polvo y una paja, o como una hora puede durar 25 minutos.
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