Nombre de guerra: Salomé
Nacionalidad: venezolana
Forma de Contacto: 745032443
Web profesional: [Sólo los usuarios registrados pueden ver los enlaces e imágenes. ]
Fecha aproximada: junio 2026
Lugar: Mérida, 2º de los 2 pisos junto al río
Instalaciones: habitación pequeña, apenas puedes moverte
Higiene: ambos estábamos aseados, no noté nada raro
Precio: 60€ media hora
Edad: 35 según anuncio, puede que alguno más
Cara: guapísima, mucho más que en las fotos
Pelo: rizado largo y negro, muy bonito
Cuerpo: baja, delgada pero muy bien proporcionada con buenas curvas
Pecho: pequeño, precioso, con pezones oscuros y tiesos
Culo: normal
Piercings y tattos: nada
Defectos corporales: cicatriz vertical en vientre
Actitud: entregada y receptiva todo el tiempo, auténtica
Conversación: agradable
Besos: según higiene, picos, morreos suaves, sin lengua
Fuma: no sé
Francés: según higiene
Griego: lo hace con suplemento
Lo mejor: servicial como persona y apasionada en el sexo, no finge
Lo peor: besos sin lengua
¿Repetir? no
¿Recomendable? Sí
Puntuación de la experiencia: 8
Había hecho una lista, bastante larga por cierto. Las 2 primeras me contestaron la llamada pero se habían marchado lejos. Las 2 siguientes no contestaron ni al móvil ni al whatsapp. La 5ª fue la vencida, Salomé. Me coge el teléfono y me da precios y servicios. Me costó entenderla porque tenía la música por todo lo alto. Cuando llegué no noté nada pero al marcharme había una puerta abierta en el pasillo y una chica rubia sentada en una silla vestida solamente con braguitas y mirándome.
Salomé es una mujer muy guapa y atractiva. Su atractivo no es sólo físico sino también personal, la chica es un encanto desde que te abre la puerta hasta que te marchas. Hablamos un poquito, concertando tiempo y precio, y lo típico en una presentación. Después se marchó a guardar el dinero, mientras yo me desvestía. Cuando vuelve me dice que “de aquí en adelante todo es tuyo”, así que le hago señas para que se acerque a mí y comenzamos a bailar abrazados, acariciándonos, frotándonos, ella se cambiaba el pelo de sitio para que la besara en el cuello. La verdad es que era todo demasiado bonito, parecía que estábamos haciendo el amor y no sexo de pago. Llega un momento en que ella se agacha y me quita lo único que tenía yo puesto, el slip y comienza a tocarme. La tumbo en la cama, yo encima de ella, le quito su ropa, nos agarramos de las manos mientras la beso con mucha suavidad, sus labios, su cuello, sus brazos, sus orejas, sus pechos, y acabo saboreando la vagina entre sus piernas. Después llevo mi pene a su boca y se lo mete dentro comenzando a chuparlo gozando hasta que lo tengo tan duro que le pido condón para follar. Me tumbo boca arriba, me coloca un condón rojo y se sube, moviéndose despacio mientras yo agarro sus pechos y sus nalgas. Después de correrme pensé que se daría cuenta de que me bajaba la erección, pero no fue así, ella seguía gimiendo y moviéndose en busca de su propio placer. Luego me retira el condón, me limpia y cuando me incorporo me trae mi ropa y me ayuda a vestirme. Se despide con un pico.