Haciendo ruta de clubs, me acerqué hasta la lechería a ver cómo estaba el panorama.
Hay unas cuantas que llevan más tiempo allí que los setos del parking.
Por lo demás, alguna nueva con muy buena pinta que en cuanto aparecía en la sala ya rápidamente se marchaba y mucho clásico del mundillo atrapando a las chicas sin dejarlas trabajar a base de invitarlas a copas.
Haré una nueva incursión
próximamente.