Seguro que algunos habéis vivido el ritual de sacar de su funda un disco de vinilo, limpiarlo escrupulosamente con una gamuza -verde- y depositado el brazo del plato -preferiblemente semi-automático- sobre el LP con cuidado de que la aguja no dañara el surco y comenzara por el principio...
Después de oír una cara darle la vuelta y comenzar de nuevo la operación de limpieza y así sucesivamente con el mismo disco hasta que empezaba el temido "chisporroteo" -pues no he cambiado yo discos por este motivo-.
En el pub de un amigo, en cierta época, este disco -LP, mucho antes de Cedeses ni emepetreses- se ponía cada día como 50 veces...