A veces pienso que este tipo de reflexiones pueden dar lugar a pensar en quejumbrosos onanistas con incapacidades sociales.
Las mujeres física e intelectualmente atractivas no van a estar con nadie que no las iguale o supere en ambas facetas.
Lo que los hombres debemos de hacer es aprender de ellas en cuanto a la lucha por su emancipación durante la segunda mitad del siglo XX, a defender nuestros intereses y desarrollar una mayor independencia respecto de ellas. Si bien es cierto que anteriormente la esperanza de vida de un hombre se veía seriamente mermada en los casos de soltería, hoy disponemos de otro estilo de vida que nos hace ser más sanos, autónomos e independientes respecto de ellas.
No obstante debemos evitar en la medida de lo posible caer en la tentación de la misoginia, puesto que siempre vamos a necesitarnos mutuamente. Y en mi opinión ese es el retorcido e insano error por parte de algunas mujeres, el convertirnos en el enemigo a batir hasta el punto de creer en nuestra total y absoluta prescindibilidad.
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