Yo hay días en los que el sexo de pago me parece algo propio de hombres desesperados, marginales, a la vez que artificial, vacío y sujeto a sorpresas desagradables. Muchas veces sientes frustración porque la experiencia no ha estado a la altura de tus expectativas y sientes que has tirado el dinero. Esto es absolutamente cierto (al menos para mí) y a veces te planteas si realmente merece la pena esta seguir con esta actividad
Pero otras veces le veo las ventajas. Sobre todo me gusta mucho el hecho de que, previo pago, claro está, puedes elegir la chica que quieres a la carta, de entre un amplio catálogo de posibilidades. Tiene que ser parecido a cuando un jeque árabe escoge entre su harén de mujeres cuál va a ser la que le va a acompañar esa noche. Es decir, en el momento en que las chicas se van presentando y te hacen el paseíllo, te sientes un señor importante. Esta situación de elegir a la carta fuera de este mundillo es imposible.
En la vida "real", cuando vas a una discoteca, eres tú el que tienes que ir detrás de las chicas, y muchas veces, por no decir la mayoría, pasan de tí y te dan calabazas; si quieres follar, lo harás, en la mayoría de las ocasionas, no con la quequieras sino con la que puedas. En los clubs, en cambio, son las chicas las que te entran a tí, y a veces te las tienes que quitar de encima; eres tú el que rechazas a unas y eliges a la que más te gusta. Y follas con la que te gusta.
Y otra ventaja del sexo de pago es la facilidad y la inmediatez con la que puedes tener acceso sexual a chicas guapas que te gustan y te atraen; y también el poder acostarte con 2 ó más chicas a la vez, o una detrás de otra.
La clave para disfrutar del sexo de pago está en saber elegir a la chica adecuada, a chicas que se impliquen y sepan valorar el dinero que les está pagando el cliente, en definitiva, a chicas que hagan bien su trabajo.
Una última reflexión: hay que tener la cabeza fría, no ser tonto y ser consciente de que las putas no te quieren, si no pagas no follas. Pero seguro que hay muchos hombres no puteros que se creen que su pareja/novia/mujer/esposa están con ellos porque les quieren, por amor, cuando en realidad las susodichas están con ellos por intereses económicos pero no les quieren y aprovechan cualquier ocasión para ponerles los cuernos. Me dan más pena estos últimos hombres que viven en una burbuja engañados toda la vida por sus mujeres, que los puteros que por lo menos son conscientes de la situación que les rodea.
Última edición por palin; 06-12-2010 a las 01:12
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