Aunque pueda sonar a broma, y si se puede, lo suyo es ir siempre "sobrado de pasta", por si acaso, ya que nunca se sabe qué "necesidad" imprevista puede surgir. Ahora bien, sabiendo de antemano el servicio que voy a pedir y el precio que me van a cobrar, suelo llevar el dinero justo en un bolsillo (para evitar que la madame tenga que bajar al bar de la esquina a por cambio, jeje... ya me entendéis) y el resto en el otro. En ningún caso enseñes lo que llevas. En la mayoría de los casos no pasa nada (por lo menos en los sitios a los que voy), pero a veces si te ven el fajo de billetes se les sube la "libido" de una forma que no es normal (!!!). La(s) tarjeta(s) bancaria(s) hay que llevarla(s) siempre, porque te puede(n) sacar de más de un apuro (igual que el móvil), pero es preferible no usarla(s) en este tipo de actividad, más que nada por las comisiones abusivas que te cobran.
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