La globalización
Antes las mujeres japonesas se quedaban sorprendiadas de los besos que los soldados americanos les daban porque en su cultura esas caricias estaban reservadas a momentos muy intimos.
Ahora todos comemos amburguesas, vemos la tele y compramos en los grandes almacenes. Chicos muy jóvenes quieren hacer ésto y lo otro y aquella postura y lo de más allá, con un repertorio imaginativo nada propio de su experiencia.
Parece que no encontramos ante una Globalización que proviene de las imagenes que se nos ponen y de la uniformidad de las experiencias que leemos. Y cada vez parece menos un encuentro entre dos personas.
Y yo me pregunto si puede el porno crear unas imágenes y unas prespectivas en nuestras mentes que nos condicionen en nuestra vida sexual.
¿Podemos llegar a empobrecer el sexo porque sean de otros los contenidos de nuestra retina? ¿tenemos falsas expectaciones por la cantidad de información que ha llegado hasta nosotros?
Besos
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