Si la tía te pregunta, es para que le contestes que no.
Si no te pregunta, es porque teme que le contestes que sí, y prefiere mantenerse al margen soñando con un idílico "no" como respuesta a la pregunta.
En ambos casos, y salvo que ella confiese primero una enorme variedad y cantidad de contactos sexuales previos, que te permitan contrarrestar sus invectivas a la hora de la gresca (que la habrá, porque es inevitable que las haya, por mucho amor que os tengáis el uno por el otro), lo conveniente es guardar una prudente discreción.
Es decir, que diciendo la verdad sobre este asunto hay mucho que perder y poco que ganar. Y que hay mentiras piadosas. Si ella piensa que no, las comidas de coco que se haga (que es una tía, no lo olvides) son menos y de menor recorrido que si le contestas que sí.
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