En una mesa hablábamos varios matrimonios de la lucha literaria entre Joaquín Sabina y Alfonso Usia. Terminamos hablando de Góngora y Quevedo. A uno de los comensales se le ocurrió espetar:”Quevedo era un putero”, lo que es absolutamente cierto. Me salió la contestación sin pensarla y en un acto de pura soberbia dije: “Como somos muchos hombres inteligentes”. Se hizo el silencio en la mesa, mire a mi mujer en cuanto me di cuenta de la metedura de pata, se mantenía expectante a ver si yo acababa la frase. Trague saliva y forzando una sonrisa dije:”Me refiero a lo que habéis dicho antes de sarcástico, no a lo de putero, por supuesto” No volví a abrir la boca en toda la noche.
¡Pesada losa ser putero!.
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La ironía es un arma de la inteligencia. Si hay que explicarla, la hemos cagado
Quod natura non dat, Salmantica non praestat
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