En mi opinión es otra de las consecuencias del feminismo atroz que venimos sufriendo en los últimos tiempos en todo Occidente pero muy especialmente en esta nuestra pobre España.
Se han emponzoñado de tal manera las relaciones hombre-mujer que ha llegado un punto en que si no es pagando aquí no folla ni Dios. Por lo tanto, sube la demanda de los servicios de prostitución y suben los precios consecuentemente.
Solo así se explica que en un país con un sueldo medio de 1600 euros brutos al mes al menos la mitad de los hombres estén dispuestos a pagarse putas de 150€ la hora y salir dando las gracias con lágrimas en los ojos.
Ahora saldrán los merluzos de turno a insultar y descalificar, pero eso es lo que tienen las verdades: que duelen como el Demonio.
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