Todos somos un mundo diferente y cuando a uno de nosotros nos llega el amor ya sea por una puta o una chica ajena ello estamos en riesgo.
Normalmente al enamorarte llega un momento en que te blandeas por ella y muestras una actitud de inferioridad, de ser un chico bueno, y tratarla como la diosa Afrodita haciendo favores, ayudas en exceso que no harías incluso ni por tu mejor amigo o por un familiar cercano.
El buen chico que jamás termina de conquistar el corazón de su amada.
Puedes llegar a estar medio juntos durante meses o años porque ella no quiere comprometerse.
El enamorado intenta cambiar para conseguir seducir a esa chica, pero jamás lo consigue.
Desesperado corta con ella y luego vuelven pero siempre ocurre lo mismo. Ella pasa mucho de la relación.
El chico se porta como un auténtico
príncipe, cuando la llama pone un tono de voz muy empático y simpático, es comprensivo... y rara vez se enfada con ella.
Aún así ella no termina de comprometerse con él y encima le trata mal aunque él no se dará cuenta porque está enamorado. Y así pasa el tiempo, meses o años, hasta que un día llega un chico y en cuestión de semanas le quita la amada al pobre chico.
Este se quedará mucho tiempo deprimido, preguntándose qué tiene el otro que él no tenga.
Cuando tratamos demasiado bien a alguien se nos infravalora.
Esta regla no ocurre siempre con todos, hay gente que tiene suficiente lógica y madurez como para apreciar estos detalles, pero hay muchas otras y sobre todo mujeres, que al ser emocionales se dejan llevar más por los impulsos de sus emociones que por ver y encontrar la lógica de las cosas.
Si empiezas a tratar bien a una chica está podrá tener dos reacciones contigo.
Si eres carismático y tienes cualidades muy atractivas se enamorará y si no empezará a desprestigiarte y verte más como un amigo.
Lo que pasa es que al tratarla tan excesivamente bien ella pierde el interés, a ellas les gusta más vivir la típica historia romántica, su amor perfecto tiene que ser un galán, pero también un autentico hombre, que pasa de ellas pero que a la vez sea un galán con ellas. Que no las consienta, que las encarrile y que se comporte tal como es, que no se venda a nadie ni por ellas, que no acceda a todas sus peticiones, que tenga su propia personalidad.
Cuando sobrevaloras a una chica está da por entendido que la consideras superior a ella que a ti mismo.
Para pasar de la eterna relación a la verdadera relación, hay que hacerse valorar frente a la chica.
Dejarle claro tus gustos, no hacer las cosas porque simplemente ella quiera, no mimarla en exceso y no anular planes para quedar con ella.
Hay que quererla y tener un trato especial, pero valorarla igual que a ti mismo.
No digo que todas sean así, pero hay muchas en este mundo que por desgracia funcionan así. Las tratas bien y te dan una patada, te haces respetar, les das lo justo y terminan recompensándote en exceso.
A mi me ha pasado y después de tanto tiempo intentar conseguirla y dejarte la piel por ella de todas las formas posibles, se desvanece poco a poco hasta que se cruza otro tío y te la quita de las manos. Y no importa las palabras que ella me diga como dijo de: " yo no te cambio por nadie"
Las chicas mienten para hacerte quedar bien y luego como un tonto aún sigas haciéndote ilusiones haciendo caso a sus palabras tóxicas. No hay que dar el control a ellas y hay que actuar como un líder y dejar de ser un sumiso ante ellas.
Luego lo más gracioso es que ellas al estar ya con otro suelen llamarte en alguna ocasión para saber de tí y seguir alimentando su ego en el que si pasas de ellas te meteras en su cabeza de porque no las haces ni puto caso.
En fin mujeres, si fueran como los hombres que fácil sería el mundo.