La mayoria de las prostitutas se dedican al oficio por necesidad y tienen la esperanza de retirarse del negocio en cuanto tengan una oportunidad. Esa oportunidad puede ser un cliente que se enamore de ella. En esas circunstancias la prostituta se puede enamorar de lo que el cliente le ofrece (estabilidad, cariño, una familia, etc) y no del cliente en si.
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Tampoco olvidemos las lumis que libremente y por iniciativa propia,adoptan un zángano,por supuesto se desviven por su zángano y no ven más allá. En fin,no hay en este mundillo ninguna ciencia exacta. |
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Pues yo estoy enamorado de una puta
En una anterior respuesta decía que me había enamorado de una puta pero que ya lo había superado, hoy después de estar con ella me he dado cuenta de que no es así. Me acuerdo que la primera vez que la vi fue un flechazo (hace pocos meses). Acostumbrado a las fotos falsas, (estas tambien lo eran pero ella es más guapa que la de las fotos) cuando me abrió la puerta y la vi me desarmó por completo. Reconozco que para la mayoria de vosotros no será más que una chica guapa pero cuando te enamoras para ti es una diosa. El encuentro fue muy placentero en todos los sentidos (hubo "quimica" entre los dos) y los dias siguientes fueron un desastre, no podia dejar de pensar en ella. Soy un tipo cabal y cuando me sueltan que si eres guapo, que bien follas o te echaba de menos, me sale una sonrisita cínica. Nunca olvido de que lo primero que he hecho es pagar, asi que los cumplidos van en el precio. Hoy ha sido la quinta vez que quedo con ella y en cada encuentro hemos ganado en complicidad. Hemos hablado abiertamente de nuestros sentimientos y no creo que haya mentido cuando ha dicho que le gusto. Ella tiene pareja en Colombia y yo estoy felizmente casado, somos mayorcitos para pensar en historias de amor de película. Yo seguiré disfrutando de su compañia mientras pueda y ella espero que también. Durante nuestras charlas coincidimos en que durante la fase de "enamoramiento" somos totalmente ajenos a la realidad como ya comentamos en este chat. Ahora mismo estoy en la fase meseta del enamorado, soy capaz de no pensar en ella constantemente.
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No es facil digerir totalmente
Hacia tiempo que no publicaba en este apartado. Yo he estado enamoradisimo y hemos compartido años de una chica que se dedicó a ser lumi, y por nuestra relación lo dejo.. Ahora ya no somos pareja, pero continua habiendo buena relacion entre nosotros.
Yo puedo decir que he estado muy bien con ella, y ella conmigo, pero en mi reflexion interna muchas veces me han aflorado, y aun me afloran, una especie de celos retroactivos a la actividad que ella realizaba. Ese bipolarismo en mi pensamiento interno me ha hecho pasar de estar feliz a sentirme triste. Sé que ella respecto a mi ha pensado lo mismo (¿con cuantas habrá estado?)… Quiero decir con esta reflexión, al menos en mi forma de ver la vida, que el oficio de lumi deja huella por siempre…¡mejor es no enamorarse de una lumi! pues siempre queda un cierto poso de amargura dentro de la relación…¡qué lo que haga tu mano derecha, no lo sepa la izquierda! |
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A las chicas de un rato se las quiere ese rato. A la que van a enterar a tu lado se la quiere siempre. Enviado desde mi Redmi Note 4 mediante Tapatalk |
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Parto de la base que no entiendo la palabra enamoramiento como algo que nace en una cita, ni en dos ni en diez... polvos. Será que soy una extraña persona que el enamoramiento como tal lo cultivo mediante conocimiento de la otra persona en multitud de facetas vitales que hacen que dos personas puedan conectar.
Si entiendo que una situación irreal, como es un polvo con una persona sin el desgaste del cortejo, pueda llevar a equívocos, sobre todo en personas que o bien tienen poca experiencia en el mundo de pago o bien, tienen grandes carencias en sus vidas privadas (todo esto dicho con el máximo de los respetos, ya que todos en momentos de nuestra vida hemos pasado estas etapas) Pero esto último no es enamoramiento, es un profundo encoñamiento que se basa en causas personales (enamorarse es algo que va más allá del "yo" y entra en el "nosotros" y que tiene como desencadenantes la creencia que el buen hacer de una profesional en su trabajo es algo más que lo que nos hemos empeñado a pedirle cuando hemos solicitado sus servicios. (El GFE es uno de los más demandados) El culpar a una profesional por hacer pensar que la relación va más allá de lo estrictamente laboral por hacernos sentir especiales y después demostrar que sólo quiere nuestro dinero, es como quejarnos de que el camarero que nos atiende amablemente en el bar de abajo de nuestra casa, no quiera estar con nosotros fuera de su trabajo escuchando nuestros problemas, cuando es nuestro "amigo". Nos quiere por nuestro dinero porque somos sus clientes e intentará que consumamos todo cuanto pueda porque se asegura su puesto de trabajo. Entiendo que esta lógica que sería una locura no cumplir en cualquier otro trabajo, sería la misma si la aplicamos al sexo de pago. Porque un servicio implique tener que quitarse la ropa interior no nos da más privilegio que el estrictamente contratado. Y que conste que a mi también me regala el camarero de mi bar preferido viandas que a otros no les da, pero se enmarca en la protección a un buen cliente que quiere seguir teniendo como tal. Intentar encontrar una lógica distinta cuando acudimos al sexo de pago es un error garrafal. Sencillamente porque son las normas que nos hemos dado cuando entablamos esa relación. Una relación monetaria a cambio de un servicio por un espacio de tiempo. En el cual quiero que me hagan sentir como la persona más deseada del planeta para cumplir una "fantasía" Esto no quita y quiero remarcarlo, que el roce de personas pueda producir afecto e incluso profundos sentimientos por ambas partes. A mi me ha ocurrido y al 95 por ciento de los puteros creo que también. Pero es un elemento más que complica las relaciones que de por si son extremadamente complicadas. Mi experiencia en esto es la siguiente. Creo que una relación que comienza entre un cliente y una profesional más pronto que tarde termina encajonándose en dos factores, dinero y sexo. Es decir, se encaja en como comenzó. Por un lado el cliente busca el sexo que tenía en un comienzo y por otro lado la profesional el nivel de vida que tenía. Es extremadamente complicado desenmarcar una relación cliente-profesional de estos puntos cuando pasa el tiempo del primer enamoramiento. Nada es imposible en la vida, pero todo tiene consecuencias. Cada uno tiene que valorar su vida y situación y tomar decisiones. Pero de los resultados de estas no cabe culpar más que a uno mismo. Culpar a otra persona de que estuviera con nosotros por dinero es sencillamente reconocer que no se es capaz de tomar deciones por uno mismo y asumir los logros y los errores. Las prostitutas y los clientes tienen entre si el acuerdo perfecto. Uno gana sexo de calidad y en cantidad y la otra un ritmo de vida. Ambos no podrían conseguir esto sin el otro y por ello están destinados a entenderse. En cuanto cambiamos este acuerdo entre ambos, el resultado es un mero experimento del que sus resultados nadie puede ni predecir ni ser culpable. Cada uno que disfrute sus aciertos y cargue con sus errores, yo los míos los guardo e intento aprender de ellos. Gracias y un placer |
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Jamas criticaré a una lumi por decirme que me echa de menos aunque sepa que es mentira o por decirme que soy guapo aunque dudo que lo piense. Todo eso va en su trabajo y hace de ella una gran profesional. Cuando vamos de putas (por lo menos la mayoria) no buscamos solamente meter la polla en un agujero sino encontrarnos cómodos y a ser posible deseados. Si mantener "las distancias" con una mujer ya es dificil en entornos laborales por ejemplo, cuanto más cuando hay sexo de por medio aún siendo de pago. Como decia el otro "mente fria" ,aunque es muy facil decirlo pero no tanto mantenerla. Lo que no hay que perder de vista que esto es un negocio y que nosotros pagamos. |
Yo creo que todos conocemos un caso de alguien que se ha enamorado de una chica. vamos, eso en el caso de que no no shaya pasado a nosotros mismos. Otra cosa es que uno se atreva a dar el paso. Y, por suspuesto, que sea correspondido. Yo conozco un caso, solo uno, más o menos cercano, en el que se das todas las circusntancias. Y muchos en los que sí pero no.
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Prendido de una masajista
Yo también he caído en las redes del enamoramiento. Pero no ha sido ella quien las tendió, sino yo mismo. He conocido a una masajista que me gusta mucho, pero no soy correspondido. Nuestros encuentros se limitan a un masaje sensitivo con relax manual y conversación, mucha conversación.
Ambas facetas me encantan, disentimos en algunos temas, discutimos, nos enfadamos incluso, y a pesar que detesto alguna de sus actitudes o falta de sinceridad, estoy encoñado. Me atrae como un imán. Querría que me correspondiera. Me muero por hacerle el amor, pero dejó claro desde el primer día que no ofrece esos servicios; el masaje es una forma de ganarse la vida de manera temporal y no quiere convertirse en una puta, así que no hay donde rascar. Entre nosotros había surgido una química a nivel emocional que me cautivó, y el masaje que recibía es muy sensual y de elevada carga erótica. Pensé que ésta provenía del feeling que había surgido entre ambos (ella no me adula, así que no me hace sentir guapo, ni que la tengo gorda, etc, etc) , pero tras varias visitas y conversaciones, he constatado que recibo el mismo trato que las decenas de clientes que tiene. Conocer esto ha sido un palo, pues, aunque no había futuro para una relación amorosa (por varios motivos que no vienen al caso), sí albergaba la idea de crear una amistad sincera y mantener una relación afectiva y sexual intensa (pagando, naturalmente). Ella ocupa mi pensamiento constantemente, me resulta difícil sustraerme a él. Y ahora no sé cómo abordar la separación. Por mi salud mental, necesito olvidarla. Sé que debo hacerlo, que es lo mejor para mí, pero por otra parte no quiero dejar de verla, de conversar, de que me acaricie el cuerpo con el suyo, que me susurre al oído, escuchar sus gemidos (a veces fingidos), y hacerme explotar de placer. Borrar su número de teléfono no resultará medida suficiente. Debo distanciarme, dejar de contactar con ella por whatsapp, no acudir a su gabinete,.. me va a resultar muy duro, pero no veo otra alternativa para irla olvidando. Si alguno ha tenido experiencia semejante y me puede echar una manita [de ayuda, se entiende; no penséis en otras cosas ;-) ] |
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El "amor pasional" tiene fecha de caducidad el problema es que no viene escrita en ninguna parte. Yo me encuentro en una situación parecida a la tuya (es muy incomodo estar pensando constantemente en alguien) y he decidido disfrutar el momento. Soy consciente como tú de que para ella soy un cliente más, probablemente le caigo simpático y nuestros encuentros son agradables para ella pero nada más. Esta es una situación que no he buscado (soy un hombre felizmente casado y mi relación de pareja va bien exceptuando la falta de interes por el sexo de mi mujer) y agradezco que mis sentimientos por ella no sean recíprocos porque tendría un problema serio. Si quieres cortar por lo sano lo tienes facil, sincérate con ella y seguro que te apartará de su vida. La otra opción es seguir viendola, disfrutar de los encuentros y esperar a que el tiempo acabe con esos sentimientos no correspondidos. Si te sirve de consuelo hace cuatro meses que la conozco y ahora ya no me acuesto ni me levanto pensando en ella... |
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También son 4 o 5 los meses que hace que la conozco, pero yo no gozo de una feliz vida matrimonial como tú. Aunque también estoy casado, la relación afectiva con mi esposa tiende a cero y la sexual... desapareció años ha. Así que busco el afecto en otros sitios. Mis encuentros son siempre con masajistas, porque no busco el coito en sí mismo. Me gustan los masajes, y además de que sirven para romper el hielo, actúa como un preliminar que culminará con un relax, sea manual, francés o de otro tipo. En cuanto a sincerarme con ella, no le he dicho que estoy loco por sus huesos, pero se lo he insinuado más de una vez. Ambos sabemos, porque lo hemos hablado, que no funcionaríamos como pareja, porque tenemos caracteres fuertes y similares. Además ella no quiere una relación con nadie que haya conocido ejerciendo esta profesión. Y por último, ella es jovencita y yo soy madurito. Me hice el firme propósito de no volver a escribirla, pero hace unos minutos me mandó ella un whatsapp. Un tema intrascendente, como si me hablara del tiempo, pero yo en su momento le pedí que me escribiera algo de vez en cuando, porque cuando lo hace está pensando en ti y eso me reconforta. Así que la he respondido, como caballero que soy, dándole mi opinión sobre lo que preguntaba. No lo he decidido todavía, pero es posible que la tentación vuelva a llevarme mañana a su casa (la estoy visitando una o dos veces por semana). No sé si debo, lo que sí sé es que quiero |
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¿Por qué creo que no debería volver? Porque alejarse sería la mejor manera de enfriar esos sentimientos. La distancia terminaría curando el desamor. Si continuara acudiendo, me resultaría muy difícil desligar mis sentimientos hacia ella del servicio profesional que recibo. Sí, ya sé que trata a todos los clientes igual, y que yo no soy especial. Pero es que me lo hace sentir. Y esas sensaciones, esas emociones que me despierta, son lo mejor que me ha pasado en los últimos 15 años. Por esta razón, tengo ese dilema sobre qué hacer. Aunque en el mercado del masaje sensitivo no soy un picaflor (cuando encuentro una que me gusta, saco un bono a largo plazo), en esta ocasión sí me estoy planteando visitar a otras profesionales, con el fin de olvidar a esta masajista. Antes de conocer a esta chica, yo tenía una masajista de cabecera, y sólo acudía a ella. Me trataba muy bien, pero no estaba enamorado de ella. Y cuando salía de su gabinete no volvía a pensar en ella hasta semanas después. Pero se marchó a su país (me dijo que de forma temporal un par de meses), pero han pasado seis y no ha regresado. Al segundo mes ya estaba yo buscando repuesto, y fue como conocí a la masajista objeto de este debate. El forero Argumosa dice que "La mente humana funciona de una forma muy extraña y cuanto más difícil es la relación más se empeña en buscarla". Comparto esta idea. Mira que no hay posibilidad de establecer una relación por lo que señalé en la aportación anterior, pero parece que con estas adversidades te creces y sigues luchando contra los elementos. En este caso no son los elementos sólamente; estuve hablando con ella y me confirmó que mis sentimientos hacia ella no son recíprocos. Y me aconsejó que fuera distanciando las visitas!! Ella me dijo eso, la que tiene como principal meta en este negocio conseguir suficiente pasta para dejarlo. Pues sí, eso me dijo. ¿Me desanimé? No, ya lo presentía con un 99,9% de certeza. Pero me dejó jodido. En fin, que os estoy metiendo mucho rollo. Gracias a los compañeros que habéis aportado ideas y comentado. Son útiles para poder ver algo de luz en esta oscuridad en que estoy sumido |
Desde hace diez años colgado
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Me encantaría ser su amigo, pero no me lo permite. No quiere que sus clientes conozcan nada personal de ella; sé dónde nació y poco más, pero no quiere contarme qué le preocupa o cuáles son sus planes de futuro. Nada de nada. Si le haces una pregunta que ella considere de su intimidad -por ejemplo: qué estudiastes? (es universitaria)- responde que eso no te importa. Algo tan banal como esa pregunta, no quiere contarlo. Ayer, por ejemplo, estando recibiendo un masaje, le pregunté si tenía otro después del mío (con objeto de saber si podía o no contratar más tiempo) y me responde que eso no es de mi incumbencia. Le aclaras que no es mi intención indagar en su agenda de citas sino saber si puedo quedarme más tiempo, pero no hay tu tía, se enfada y no me responde ni me deja contratar más tiempo.
Además es cortante en la forma de dar esas respuestas. A mí siempre me ha gustado conversar con las masajistas si ellas acceden. Es una forma de conocerse y un acercamiento mutuo. Nunca nadie me ha dado respuestas tan cortantes ante preguntas tan banales. Se molesta con facilidad, critica mi actitud, ... Y os preguntaréis: si es así, ¿por qué sigues con ella? Pues porque no siempre ha sido así; estos "fuertes" desencuentros que ahora tenemos se han comenzado a dar en los últimos días. Tras las discusiones sin sentido que tenemos - como la que he relatado de extender la duración del masaje- me quedo dolido y afectado. ¿Por qué se comporta así? No tiene sentido. Se lo pregunto y me dice que no le dé más vueltas al tema. Le digo que estoy dolido y me responde que a mí me duele todo. En resumen, estoy notando que hay poca sensibilidad hacia mi de su parte, que le da igual si me siento mal o no, esto es, que está empezando a pasar de mí. Estas reflexiones las estoy haciendo ahora en voz alta, y creo que deben ser un estímulo para irla dejando. Intento olvidarla, pero me vienen a la cabeza los buenos momentos, el buen feeling que he tenido con ella. Y eso es más duro; pensar que tengo que dejar de verla se me hace muy cuesta arriba. No sé si ella leerá esto, no creo (sabe que yo sí leo el foro de Masajistas, pero ignora mi nick) y en mi primer relato en este tema no dejé pistas para que me identificara; pero si lee los últimos, sí me va a reconocer, aunque ya no me importa. Ayer se enfadó (dice que la agobio). Bueno, si ella lee esto, ya me habrá identificado. En fin, que no estoy ahora en el mejor momento de mi vida. :-( |
Por lo que dices ya sabes cual es el camino que debes seguir, debes dejar de ir a verla, y sacarla de tus pensamientos. No vas a encontrar cariño y comprensión en ella, y si sigues yendo solo te haces más daño tu, y también a ella.
No se suele decir muy a menudo y más se tendría que poner en inciso, hay que tener muy claro que puedes obtener y que no cuando acudes a una prostituta o una masajista de este mundillo. El amor no tiene cabida aquí. Ánimo y échale cojones, deja de ir a verla, ocupa tus pensamientos en otras masajistas y en otras cosas, el tiempo hará el resto. |
Más tiempo
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Comentando lo que señalas sobre el amor en este mundo: ni lo iba buscando entonces ni lo haré en el futuro, porque creo que el amor que surge en este mundillo es, o bien interesado, o bien difícil de materializarlo en una relación afectiva real: la masajista pensará que el putero nunca dejará el puterío y éste no se fiará de que ella busque fuera lo que le aburre en casa. Fíjate que yo no busco amor; busco sentirme bien, que me den un buen masaje (terapeútico o sensitivo, pero no pasamanos) y si hay feeling con la masajista, miel sobre hojuelas. Pero en este caso el feeling fue tan bueno y ella tan guapa que me cautivó, me hizo sentir aquellas mariposas en el estómago que aparecen en los muy buenos momentos. En estos momentos ya no siento mariposas, ni siquiera estómago, porque he perdido el apetito y ando cavizbajo por el mundo. Así y todo, y tal como están las cosas, coincido contigo en la manera de salir adelante: apartarla de mi vida para no acabar los dos mal |
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Pero la anterior masajista era/es habladora, te daba/da conversación, te preguntaba (últimamente ya no) y me dio pie a corresponderla en el mismo sentido; al principio le preguntas algo por reciprocidad, porque parezca que tienes un poco de interés por ella como ella lo ha tenido contigo. Pero cuando ves que la comunicación fluye bien, dejas que ruede ligera hasta que ¡zas! te llevas un zasca por preguntar qué estudiaste (ella me acababa de hablar de cierto episodio en la universidad). Así que la pregunta me salió de forma espontánea, sin ánimo de poner al descubierto su intimidad. Ella me había preguntado mi profesión antes. Bueno, no hay que darle más vueltas. Yo no entro en la vida privada de nadie si no me invitan a ello Un saludo compañero de foro |
Al final ha sido ella la que ha puesto punto y final a vuestra relación. Respecto a lo de las preguntas yo no las hago si no dan pie a ello y siempre dudando de si sus respuestas son sinceras o no. Realmente no tengo interés en la vida de las profesionales pero si me gusta poder mantener conversaciones con ellas siempre y cuando sean personas "normales". Johnkee, tienes que buscar una masajista como la que tenías antes de encontrar a esta última. Es cuestión de tiempo que la encuentres y que todo esto no sea más que un recuerdo de una situación que no buscaste pero que es fácil que se dé, la de enamorarte de una profesional.
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¿Habrá hecho lo mismo conmigo? Es que no le encuentro explicación a su comportamiento; por eso doy tantas vueltas al tema: analizo mi actitud de los últimos días, mis palabras, lo que hice y dije, lo que dejé de hacer, .. en fin. Ella no me da explicaciones claras y yo no quiero exigírselas porque está en su derecho de no hacerlo; su falta de transparencia en esto me confunde. Me tiene en un mar de dudas, me pregunto ¿qué coño he hecho mal? Yo sólo quiero que haya buen rollo entre nosotros, quiero despertar por la mañana con la buena sensación de haberla conocido, de que tenemos una bonita comunicación, o teniendo el aliciente de que pronto la volverá a ver, ... en fin, lo que una persona enamorada quiere. Me saltan las lágrimas ante esta situación incomprendida. Se irá pasando; estoy en la etapa de duelo, la más dura. Ya he pasado por ello con otra pareja, (ella no se dedicaba a esto ni yo frecuentaba masajistas; eran otros tiempos); fue una relación larga de 7 años que acabó feneciendo. Se pasa primero muy mal, luego mal y un tiempo después, sales del duelo asumiendo que estás en una nueva etapa, y que la vida es así. Con el tiempo lo olvidas; recordarás que hubo momentos buenos, pero que no funcionó porque no podía funcionar. Y das vuelta a otra página de la vida. |
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Finalizado el servicio me despido hasta la próxima vez (aunque tenga claro que no la habrá) y no establezco comunicación con ellas si no es para concertar una nueva cita semanas después. Pero como señalé en otro post, esta masajista me abrió la puerta para tratar temas algo más personales, y yo, cautivado por su voz y su conversación (madura y cultivada) le tomé la palabra. Hasta que ella ha decidido que ya es suficiente, y punto. Esta masajista ha sido la experiencia sensorial y sensitiva más bonita desde que entré en el mundo del masaje (y ya hace unos años). La voy a echar mucho de menos |
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Gente madura se suele enamorar de una puta ofreciéndoles que vaya a vivir con ella eso a ninguna la interesa a tarse a nadie y más si son sudamericanas y con hijos si viven muy bien aquí en España.
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No hay que desesperar.Encuentros y desencuentros en la vida.
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Tema peliagudo en el que los tópicos casi siempre se cumplen.
Tengo amigas prostitutas, sin más. Cuando llego a tener cierto grado de relación con ellas para considerarlas amigas no me acuesto con ellas más (al menos por dinero) y sé que todo tiene que quedarase en eso. Hace mucho me pasó que empecé con una chiquilla rumana y que me contó la película de que quería dejarlo. Nada, dos años con ella, pagándole todo (alquiler incluído), cuidando a dos críos que me llamaban papá y que es lo único que echo de menos de esa etapa y solucionando un sinfín de problemas que teníamos puesto que ella, en teoría, había dejado ese mundo, se había centrado en una vida normal y la economía (la mía, que ella estaba estudiando y no curraba) pues cada vez más jodida. Finalmente me enteré de que había seguido trabajando con clientes concretos cuando quería un capricho, que se echó otro novio más (que no tenía ni idea de su pasado ni de mí) y así un sinfín de putadas que me había hecho. ¿Y qué pasó cuando saltó la liebre? Pues que en vez de mandarla a la mierda como debería haber hecho se me ocurrió pedirle explicaciones, darle la oportunidad de darme su versión (tan ciego estaba y tantas ganas tenía de que fuese mentira...). Pero no; dijo que un día hacía 8 meses la había maltradado psicológicamente (no hace falta especificar que dijo al poner la denuncia) y como el testimonio de una tía es probatorio, aunque mi GPS indicase que no estaba allí y los whatsapps que habíamos tenido una ruptura por lo cual durante ese tiempo no habíamos hablado desde un mes antes hasta dos después, pues me comí el marrón de mi vida. Moraleja: para mí puede haber putas que sean buenas personas. Yo tengo claro que no saldré con ninguna (con mujeres normales también me da pánico) y nada, cuando aprueben la prohibición de la prostitución o me cambio de país, o me pillo una sexdoll... ¡Incluso si pudiera hacerme gay lo haría para quitarme problemas! En fin, lección dura pero aprendida. Una prostituta está acostumbrada a llevar un ritmo de vida que muchos no les vamos a poder dar. Cuando quiera algo, volverá a hacerlo porque ya está acostumbrada y es dinero rápido (y no se va a plantear el daño que te pueda hacer). Están acostumbradas a sobrevivir de una manera y no las va a cambiar nadie, por desgracia. Yo no le aconsejo a nadie, por muy buena que parezca la chica, salir con una. |
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Entregarle tu corazón a una tia se folla a cientos o miles, aparte no creo sea ni conveniente ni un buen partido para ti, igual que se folló al anterior, se enrolló contigo que eres su rollo número 28 pues todos los anteriores fueron mal que ya ni se acuerda, no vas a ser tu el que vaya bien y habrá tenido antes que tu 4 novios que le pasó lo mismo, dime tú.Entregar tu corazón a una tía así solo hace que acabes tú en el psiquiatra.
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El destino estaba escrito
Yo tuve una experiencia que me gustaría comentar. Conocí a una mujer muy atractiva que me procuró el mejor sexo de mi vida durante meses. En las primeras ocasiones que nos vimos, yo no me sentí atraído hacia ella (así se lo dije), aunque poco a poco veía que el placer que me procuraba era extraordinario y de una calidad que no se comparaba ni con lo que había tenido en relaciones de pareja convencionales ni con otras prostitutas.
Fueron meses muy intensos, y nuestra relación se hizo un poco más estrecha, hablando con cierta frecuencia, e incluso ella escribiéndome a mí. Ella me contaba sus cosas y yo las mías, y en cada encuentro intentábamos que el placer fuera creciendo más y más. Yo proponía cosas y ella también las proponía. Ideamos algunas situaciones extremas, que por el nivel sexual que tenían ni siquiera llegamos a poner en práctica, pero el solo hecho de pensarlas nos fueron procurando distintas sensaciones. Algunas cosas de las que yo le decía hacer, era curioso que en las siguientes veces que nos veíamos ella las buscaba también, como deseándolas, sin que yo se las pidiera. A fuerza de repetir, uno va cogiendo cariño a la persona; para mí esto es inevitable. Yo sentí una conexión especial con ella. Pasaron meses de encuentros y durante algunos chats a mí se me escapaba la expresión de "te amo". Lo normal era decirnos "te quiero", "te estimo mucho" etc. Ella también empezó a devolver los "te amo" en algunas ocasiones, siempre con reticencia, hay que decirlo. Yo ya la había invitado al principio a salir en la zona en la que estábamos y ella había aceptado, pero al final la cosa no se concretó. Yo por ello no me enfadé, sino que la seguí visitando con el mismo placer que antes, pues yo ahí no sentía nada por ella todavía. Sabía, en realidad, que estrechar una relación con ella no era adecuado. Decidí disfrutar más de ella, y creo que lo conseguí. Un día me fijé, puesto que ella me ensañaba algunas fotos suyas, que había guardado una fotografía mía en su móvil. Ella también me había mandado suyas. Cambió en su whatsapp su imagen de perfil por una foto en la que salía su rostro, y al piropearla yo me dijo que la había cambiado por mí. Empecé a sentir el interés de ella por mí. Por aquel entonces ella salía a menudo con otro cliente, con el que estaba dudosa según ella. Pasaron los días y las relaciones sexuales, y yo ya a ella la veía cada semana prácticamente. Así le había dicho que lo iba a hacer. Me informó que había dejado de ver a la otra persona, y para mi sorpresa ya en nuestras conversaciones tras el acto sexual se dejaban caer temas como salir juntos e ir a la playa, cosa que proponía ella. Yo en ese momento no tomé esa propuesta como algo realizable en sí. No tomé su palabra realmente y no cerré la cita, pero seguí yendo con ella. Le llegué a comentar que veía venir que me pasaría lo mismo que al anterior cliente, el cual fue descartado tras intentar estrechar la relación con ella. Yo sabía que ese era mi peligro, y que si yo aceptaba finalmente salir y la buscaba fuera de la habitación, ese riesgo existía, y todo desembocaría en lo mismo. Decidí actuar con prudencia y no entrar al trapo. A pesar de todo, mis sentimientos hacia ella crecían y crecían, y aunque no éramos personas compatibles en algunas cosas, sentía una conexión muy fuerte con ella: deseaba verla más y más. El punto de inflexión llegó un día en el que tras tener relaciones sexuales me pidió que le hiciera un favor que implicaba pisar la calle juntos, dejarnos ver por la zona en la que ciertamente yo podría ser visto con ella por familiares. Ni que decir tiene que ella es una mujer voluptuosa y atractiva que llama la atención. Que me hubiera visto alguien, habría sido un problema para mí. Valorando este hecho, si bien no me negué a hacerle el favor, sí quizás no me mostré todo lo entusiasta que ella esperaba que yo me mostrara. Esto lo percibió y se enfadó, llegando a preguntarse retóricamente si es que yo no quería salir con ella. Yo le dije que no era eso, que claro que quería salir con ella, y al final sin mayores problemas le hice ese favor y paseamos juntos, venciendo en ese aspecto mi temor de ser visto por conocidos. No me arrepentí, porque lo disfruté bastante. De aquí la cosa se fue haciendo un poco más normal. Ella me pedía otros favores, como que la llevara a comprar algo. La recogía, y nos dábamos un beso en el coche, al llegar y despedirnos. Yo ya creo que ahí empezaba a perder la realidad del cliente y pasaba a ser algo más. Ella me lo dijo alguna vez, que yo era más que un cliente. Me llegó a pedir que la trasladara de un sitio a otro, y viendo lo que se venía encima, intenté mantenerme en la situación del cliente, porque veía que se avecinaba la situación que quería evitar. Acordé sin embargo, que me pagara la gasolina del trayecto, y ese día no tener sexo con ella. Pero durante el trayecto en el coche, fuimos haciendo manitas, como enamorados. Lo sentí muy extraño todo. Cuando llegó la hora de cargar gasolina, ella me preguntó si iba a subir al piso, y yo le dije que no, que no llevaba dinero para eso. Me dijo que si pagaba la gasolina yo, que no había problema. Era difícil no aceptar algo tan tentador: un servicio por veinte euros escasos. Me tiré de cabeza. Sin embargo, cuando intentamos tener relaciones ese día, pues a ella le dolía la cabeza, y yo, pues como la quería, le dije que no hacía falta que me diera sexo, y que mejor nos fuéramos a cenar. Ella al principio se rebotó, no entendió que no me pudiera pagar el favor con sexo, pero a mí la verdad es que no me importaba. Quería estar con ella. Luego me dijo que le resultaba extraño que le tratara tan bien. Me hizo reflexionar eso. Ese mismo día pasó algo que hizo sentir otras cosas más profundas. Íbamos paseando por la ciudad a la que la había trasladado, como dos amigos, guardando la distancia. Y de repente ella me preguntó: "¿Te importa que te tome de la mano?". Esa pregunta que me hizo literalmente me llegó al alma y no me la esperaba. Supongo que en la mente de quien está luchando en su interior por mantener la fuente de placer que le procura una prostituta y el deseo de expresarle los sentimientos que ya va sintiendo por ella, no había otra posibilidad que tomerle de la mano. Y no sólo fue la mano, sino la cintura, el resto del cuerpo, estrecharnos en un abrazo, que tanto ansiaba desde hacía tiempo fuera de la cama y las paredes de la habitación. Allí nadie nos conocía y podíamos hacerlo. Fue una noche bonita, cenamos juntos, nos hicimos fotos, y nos dijimos palabras cariñosas. "Estás ganando puntos conmigo", fue una de las cosas que me dijo. Nos acariciábamos las manos constantemente. El espejismo de una relación asomaba por todas partes. Al dejarla en el portal del piso nos besamos y, puesto que me había ofrecido volver a subir al piso, yo antes le pregunté si estaba cansada. Me dijo que sí y yo le contesté que entonces no, que otro día, que había tiempo. Ese día no fui cliente ya. Ese día la trasladé y amé simplemente, quizás fugazmente. Ese día no tenía ganas de follármela, sino de amarla y sentirla como pareja. Antes de separarnos me dijo: "vuelve mañana, que aquí es fiesta y habrá poco trabajo." Cuando volví al coche para trasladarme a mi casa, ya había pasado la media noche. Una pregunta me pasó por la mente: ¿Volver mañana pero pagando? Quizás era una pregunta absurda en ese momento, porque tampoco nunca me había planteado no pagarle. Aunque hubiera cariño y afecto, ella vivía de esto. Prefiría contenerme en las visitas si no tenía dinero a pedirle hacerlo gratis, porque ciertamente nuestros roles eran los que eran. Miré en chat y le escribí un "te amo". Ella en el momento contestó que también me amaba, qeu ahora lo sabía y me creía. Conduje extrañado de todo en la oscuridad de la noche. Al día siguiente yo no le tomé la palabra y no la visité, no pudiendo comprobar si hubiera o no cobrado. Tampoco era importante eso ni me objetivo. Pero sí la visité en unos cuantos días. Nada más volver a encontrarnos me estrechó la mano y caminamos juntos y me lanzó una pregunta directa: "¿Estás enamorado de una putita?" El diminutivo nunca lo olvidaré. Yo le dije que sentía cosas por ella, y ella explicó que iba de aquí para allá, y que por lo tanto no podía dar relación alguna. Eran argumentos que ya sabía, que eran evidentes, y que me los decía con la mano estrechada. Sabía lo que había, pero quería estar con ella cuanto pudiera. Yo sólo he ido por la calle cogido de la mano con mi novia y esposa. Nada más. Bueno y con ella. Ese día tuvimos sexo muy bueno, muy placentero. Una de su expresiones en la cama fue: estoy como con mi novio. Tras los tres orgasmos que ella dijo experimentar, exclamó que estaba en otro planeta. Yo también ese día terminé exhausto y más enamorado, si cabe. Los días pasaron y ella se movió más lejos todavía de donde estaba. Yo le propuse visitarla, y ella antes de moverse dijo que sí, que no había problema, que incluso me podía quedar a dormir con ella. Así yo me consolaba con esta idea de no verla en muchas semanas. En la primera semana que estuvimos más alejados ella me hizo algunas llamadas, cosa que me hizo sentirla todavía más cerca de mí, pese a la distancia. Me acuerdo todavía una reflexión que hizo: "creo que no te puedo pedir exclusividad conmigo, lo sé". Yo la verdad es que no quería follarme a otra más que a ella. Nuestras relaciones sexuales habían sido tan intensas que ninguna otra me iba a dar lo que había sentido con ella: afecto y sexualidad al mismo tiempo. Ahí estaba completamente enganchado. A los pocos días las cosas dieron un viraje. Ya no tenía permiso para ir a verla. La presión de clientes en la otra zona parecía ser evidente, y no podía renunciar a ningún ingreso por verme siquiera a mí un día, en alguna hora suelta. NO podía garantizarme nada. Debía esperar semanas, meses para volver a verla. Sentía cómo poco a poco ella se iba soltando de la mano, pero yo intentaba estrecharla más para que no se separara y poder lograr verla al menos una vez más, hubiera que hacer los kilómetros que hubiera que hacer. Finalmente, me animé a pedirle salir y que nos viéramos más en serio... Lógicamente, era salir cuando estuviera más cerca. Su respuesta no fue agradable y no entraré en detalles. Seguimos hablando algunos días más. Me dijo que yo necesitaba una buena mujer, y aunque yo viendo lo que sentía por ella quería alejarme por mi bien, ella mostró interés en no despedirnos para siempre. Las cosas para siempre nunca funcionan. Añadió que no quería hacerme daño porque no lo merecía. Sí, yo creo que no lo merecía. Si de algo me arrepiento, es de haberle cogido la mano aquella tarde, no porque no quisiera, sino porque no debí. No tuve lo arrestos de mantenerme en mi sitio como cliente, cuando sabía que no me iba a dar una relación plena, y que incluso el dármela era algo contraproducente e insostenible. Ahora soy una persona llena de recuerdos y sentimientos, que intenta explicarse lo que ha vivido, y si todo fue algo que no existió más que en mi cabeza. Me ha bloqueado y no creo que me vuelva a hablar. La llevo en el corazón y me duele, la tengo lejos y la extraño. No tuve una relación de amor con ella plena, pero la busqué y la ansié. No sé cuántos días me durará pensar en ella, y vengo asumiendo que aunque vuelva cerca, ya no la veré más. No sé si esto es bueno o es malo. Un día le pregunté por qué las cosas eran tan difíciles. Ella me dijo que dejara fluir. Pero el enamorado quiere ver a la persona amada, eso es inevitable. Estos son los peligros de romper las fronteras del cliente: el corazón roto y la dificultad de olvidar a alguien. Me gustaría volver el tiempo atrás, y cuando me pidió el primer favor que sobrepasaba la relación cliente-prostituta haberme negado a salir con ella por la calle. Quizás a día de hoy todavía podría tener la esperanza de volver a verla. Haber aceptado esa propuesta sé que supuso haber cavado mi tumba. Lo mismo le pasó al anterior, y seguramente a otros. Aunque también sé que haberme negado habría sido quizás también contraproducente por su propia reacción de aquella tarde en la que me preguntó enfadada si es que no quería acompañarla y que no me iba a rogar nada. Seguramente no había salida y me sentencia de muerte ya estaba redactada. Era alguien más a dejar atrás. Una cosa me llamó la atención el primer día que salimos a la calle juntos. Cuando me despedí en el coche de ella me dijo: "¿Y ahora toca un besito no?" Me lo dio y abandonó el vehículo. Supongo que era el protocolo a seguir. El destino estaba en cierta manera ya escrito... |
Cita:
También pasa cuando Estás con una persona que a la vez está con más personas, entonces claro no está apostando solo por ti sino que tiene un jaleo, va quedándose con unos descartando a otros, a mí me parece Una falta de respeto estar con una persona aunque sea de rollo y a la vez estar con mas no te digo ya una prostituta que tiene clientes que se está follando e incluso con otros clientes tiene rollos como civil, en el momento que está con muchos eso es una puta locura, es normal que se enfríe y no quiera nada serio. He visto a chicas decir tonterías como que con unos es solo sexo y con otros es emocional pero eso es una tontería de inmadura pues si te mola uno te acabas enganchando a ese y descartando otros |
Supongo que la experiencia que he relatado es paradigmática y cíclica, y no tan extraña en este mundo. Gracias por leer. Saludos.
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