Fetichismo o perversión
Hola, pues eso antes de poner este tema en consultas médicas quería ponerlo aquí.
Resulta que hace unos días me comunique con una profesional para que me reciba igual de vestida como en uno de sus fotos que tiene en su anuncio y página web hasta ahí todo bien parecía dispuesta a hacerlo pero luego me manda un audio donde me dice que le causa estrés el tener que buscar ese modelo en particular cuando en las últimas visitas acordamos lo mismo pero con otros modelitos de ropa y no tuvo inconvenientes en recibirme así pero ahora me suelta en resumen que ella no se dedica de manera completa a la "profesión" que tiene su vida aparte, como para satisfacer deseos de los clientes y que además ya no tiene quince para vestirse así cuando el encuentro iba a ser en su casa obviamente, me dice que no es tan liberal pero no tanto que además le da corte estar con ese modelo en su casa.
En fin que me soltó una charla tipo bronca haciéndome quedar como un pervertido que le pide cosas asi cuando lo único que le pedí era que me recibiera con un pantalón corto y cualquier camiseta, es que al ver a chicas así en el metro, autobús, etc pues tenía ese fetichismo.
Dijo que siempre le peleaba por no responder cuando eso jamás ocurrió dijo que de ella se escribe en los foros que es respetuosa eso no lo niego pero soltarme esa charla me hizo qué pensar.
Incluso me llegó a decir que siempre le molestaba preguntando tonterías que no está para pelear al wasap y cosas así, cuando jamás pelee con ella ya que al ser una chica que se implica bastante en el sexo porque me consideraba uno de sus habituales, hasta ahora claro porque después de como me habló ya la he descartado.
Pensaba colgar este relato en su espacio dedicado a las experiencias pero opte por ponerlo aquí ya que no quería crearle un perjuicio además quizás tenga razón y soy un perverso salido que solo pide que le reciban con un vestido que al final de cuentas acabará sin el y que eso le provoca estrés pues no sé qué decir o hacer.
Para quitar hierro al asunto ya no le volví a escribir y claro la cita se dio por anulada.
Perdón el ladrillo.
|