Cuatro veces con cuatro lumis distintas. Una en mi casa y las otras tres fuera. Todas ya retiradas. Dos sábados y dos días entre semana. El común denominador fue otro: acudir a última hora. Contratar una hora que se alarga, se alarga... y al final ¿me puedo quedar a dormir? Y me dijeron que si. (otras cuantas me dijeron que ni hablar) Y del sexo mañanero, pues un poco de todo: salir corriendo porque llegaba tarde al trabajo, echar un polvo mañanero de cortesía, o alargar la mano en mitad de la noche, encontrar carne, despertar la fiera que hay en mí y echar un polvo que fue muy celebrado por ambas partes.
Supongo que fue todo más suerte que otra cosa
__________________
Mal va la lectura si cuando alguien escribe más de cuatro líneas tiene que poner ..."perdón por el ladrillo"...
|