Los gemidos o jadeos del sexo con civiles también son
siempre fingidos. Parece ser que, originalmente, su función consistía en atraer a otros machos a la cópula para así poder follar con ellos, uno detrás de otro y asegurarse la fecundación exitosa. Una mujer, en la prehistoria, podía tener cinco o más amantes en la misma noche.
En cuanto al sentido que le dan las mujeres actuales a esta costumbre, en diversos estudios científicos admiten de manera casi unánime que gimen de manera controlada y consciente, para influir en su pareja o manipular su comportamiento con diversos objetivos: que el hombre se sienta seguro, atractivo y sexualmente apto (pobrecito él) o que se excite y eyacule pronto porque a ellas les aburre el acto sexual.
A mí los gemidos de una mujer durante la
práctica del sexo me ponen bastante verraco cuando es buena actriz y los practica con habilidad, pero sé de buena tinta que no se lanzan al aire de manera inconsciente o incontrolada.