Ojos que no ven.
Ojos que no ven...corazón que no siente.
Este antiguo refrán vino a mi cabeza instantaneamente cuando me pasó lo que relato a continuación.
Tarde del mes de abril, me dispongo a buscar lumi y empiezo a llamar a algunas que tengo en agenda. Unas ocupadas, otras no están, etc. , así que viendo el panorama me dirijo a un piso que sin ser el mejor no salgo decepcionado y tienen buenos precios, entre otras cosas.
Tuve la suerte de encontrar aparcamiento casi en la misma puerta y desde el mismo coche me dispongo a dar un toque por el movil antes de subir. En mi mente estaba el ultimo encuentro en ese mismo lugar con una chica colombiana, alta, guapa, buen tipo, buena gente, Me la imaginaba recibiendome con ilusión, como parecía mostrarse las otras veces que estuve con ella, casi como una amiga de siempre.
Pero mira por donde antes de llamar diviso en la puerta a dos individuos, de raza negra, los típicos pobres diablos senegaleses que viven en pisos patera. Veo que uno de ellos pulsa en el porterillo en el botón del piso y al poco entran. Enseguida me percato del tema y a sabiendas llamo por teléfono. Una de las chicas me contesta y me dice que si quiero ir tendré que esperar como 15 o 20 minutos (Ja!) que estaran las dos ocupadas. Al rato salen los dos senegaleses muy sonrientes. Ahí me quedo cortado y no se que hacer. No es que sea racista, pero hay algo que me choca y es estar con una mujer sabiendo que 5 minutos antes se la ha estado chupando y follando con otro tio; ya se que puede ser así muchas veces pero yo no he visto nada ni he notado nada. Y la situación se agrava más cuando el que ha estado es alguien al que consideras poco higienico, por decirlo de alguna manera, sin nombrar las enfermedades, propias de su zona, que nos pueden transmitir indirectamente (estamos hablando de contacto sexual no de dar la mano). Y repito, no soy racista, pero hay algo que no me cuadra en todo esto y si no que cada uno se ponga en el lugar y reflexione. Después entró un señor de unos 60 tacos o más, de los que juegan al dominó en el hogar del jubilado; y luego un tipo con aspecto de marroquí. Vamos, un desfile de gente con clase en toda regla. Yo no soy George Clooney pero me considero un tipo español de clase media, joven, con buena forma física, que cuando voy de lumis procuro ir bien, duchado, acicalado, trato a las putas con educación, con clase, y de repente me doy cuenta de lo primo que soy. Que una puta no me trate a mi como si fuera dios, después de haber estado con ese tipo de gente es que clama al cielo. De repente me vi a mi mismo como basura, arrastrandome y pagando por un misero polvo con una mujer a la que el calificativo de puta le viene como anillo al dedo, porque aquí sobran los elogios, que si son lumis o son meretrices que al fin y al cabo son mujeres como otras. Ahora me doy cuenta que son como maquinas capaces de hacer cualquier cosa por dinero.
Así que, aunque estuve tentado en volver a llamar por el calentón que llevaba pero menos mal que mi conciencia me decía que me fuera de allí cagando leches y eso hice, arranqué el coche y me largué, cabizbajo, como si de repente hubiera abierto los ojos y hubiera visto la realidad, esa realidad que ya sabemos como es pero que no queremos verlo, hasta que te lo ponen delante para que te des cuenta. Y es que en todas partes, pero pienso que en el oficio de las putas aún más, "ojos que no ven (los de los clientes) corazón que no siente"
Perdonad el tocho pero es para reflexionar un poco.
Edito: quizás sea relevante el dato que he omitido hasta que me he enterado después de escribir el post, y no lo he podido rectificar por razones que no vienen al caso hasta ahora; una de las chicas que trabaja en la casa actualmente es senegalesa.
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¡Salud!
Última edición por Pulpo Paul; 29-04-2012 a las 09:59
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