En una de mis mudanzas, al edificio que me cambié había una independiente trabajando.
Estuve con ella varias veces, era cuestión de comodidad y nunca pensé en que me pillara la que en ese momento era mi pareja, es más, alguna vez coincidimos los tres en el ascensor o en el garaje cuando, a mi no solo no me importaba, si no que me daba un morbo terrible y cada vez que la veía la guiñaba un ojo.
Ahora no lo haría. Ya sabes el refrán: Donde tengas la olla, no....
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Si puedes soñarlo, puedes hacerlo. Walt Disney
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