Tierra
Diles que te quería,
Lo sabía el cerezo que da flor en abril
Y el torsión que llega a nuestras playas
Con su leyenda efímera de rumbos.
Pero núnca comprendí ese rencor
Que oprime el corazón de tus gentes;
Que ofrece hiel cuando se pide agua,
Ácido pan cuando una voz se pide.
Díles que te quería.
Muchas veces en sueños
Paseo por esos lugares donde creció un día
La inmemorial nostalgia de los inviernos
Como crecen los niños con la caída de los meses.
Lentamente me di al mundo, inútilmente,
Con la propensión al desamparo que tenemos las personas
A las costumbres del olvido. Pero díles
Que te quería, madre, que te quería.
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Beso sobre beso tu piel encarna la belleza tu piel pide mil caricias suave sobre suave tu cuerpo para amar tu alma para sentir tierna sobre bella ¿cómo no desearte?
“Lo mejor de la vida es derrotar a tus enemigos y perseguirles, despojarles de sus riquezas, ver llorar a sus seres queridos, cabalgar sus monturas y pegar tu vientre a sus hijas y sus esposas”
No sé si algún día la justicia será universal, lo que sí tengo claro es que la injusticia siempre lo ha sido.
__________________ Yo soy bastante inseguro en todo caso y lo soy en todos mis asuntos; de modo que me limité a decirme, como tantas otras veces, que ésa era su gran ventaja sobre mí. Su intuición. Pues era de su intuición que surgía toda su seguridad. Y por eso era tan genuina y de espíritu tan despierto. Porque no estaba sobrecargada por las tradiciones de un mundo vetusto y sumido en sí mismo como lo había estado yo toda mi vida (La historia de mi mujer, de Milán Füst)