Cita:
Iniciado por Jairus
un sesentón amigo de mi padre. Y lo cierto es que no se le daban mal ni las putas ni tampoco el resto de mujeres. Eso si, era un vejete de buen ver, culto y muy educado que sabía encajar en cualquier grupo.
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Una de las personas a las que más he llegado a admirar fué un hombre de unos cincuenta muy largos. Sin casi proponerselo, y a pesar de que la chica sabía que él tenía esposa e hijos, consiguió que un piboncete de 26 que conoció en un chat se plantase en su ciudad, pagándose solita viaje, hotel y estancia. Quedaron y la tía le encantó, pero pasó de irse al hotel con ella porque al final se dió cuenta que su ciudad, por cómoda que fuése, también era un nido de cotillas. Un besito y un abrazo de buenas noches fué todo lo que sacó la piba.
Hace mucho que no se nada de él. Pero le recordaré para siempre por esto. Con el doble de mi edad se ligaba mejores piboncetes que yo.
Yo también conozco aleccionadoras historías que mezclan la juventud y la experiencia, la belleza y el otoño.
Pero no son habituales. Ni normales. Solo hermosas y envidiables. Un ejemplo permanente de que otra forma de vivir es posible.
Lo del Macho Alfa, exista o no, me parece que estaría en cualquier caso en triste decadencia. Las mujeres, sobre todo a partir de los veintitantos, lo que buscan son hombres manipulables, sobre los que ejercer su control. No un salvaje que se folle todo lo que pille.
El mejor ejemplo es la Shakira con el Piqué. Un crío mucho más joven que tú al que manipular un poco y tener bien controlado.