Sobre lo que se está planteando en los últimos comentarios, tres cosas:
1) Mantener una relación sexual no implica mantener una relación emocional. No tiene nada que ver y no entiendo como un hombre adulto puede tener este tipo de confusión y, además, profundizar en ella a través del sexo de pago. Me parece algo absolutamente inconcebible y si yo sufriera ese problema dejaría de ir de putas de inmediato.
Personalmente, nunca en mi vida he tenido eso que se denomina "sensación de vacío". No sé lo que es ni por asomo. Cuando termino de follar me siento "lleno", nunca "vacío".
Un consejo: hay que aprender a disfrutar y dejarse llevar sin darle vueltas a la cabeza. A la mierda los esquemas preconcebidos sobre las relaciones entre hombre y mujer, las sensiblerías y las películas de Walt Disney.
2) Las emociones no hacen que el sexo sea mejor ni peor, sino simplemente distinto. Yo disfruto más del sexo por el sexo, sin vínculos emocionales y sin tener que preocuparme de buscar el placer de nadie, ni tener que cumplir con ninguna expectativa u obligación hacia otra persona. Busco pasarlo bien, lisa y llanamente, y no "dejar el pabellón bien alto".
Para mí, no hay punto de comparación: el sexo de pago es más placentero y se disfruta más que el sexo "gratuito". De aquí a Lima, vamos.
3) El amor no existe. No es más que un autoengaño con el que nos autoflagelamos para obligarnos a cumplir con una serie de exigencias sociales basadas en imitar lo que hacen los demás.
Las mujeres no aman a los hombres. Ellas lo que quieren es cumplir con un esquema predeterminado de vida ante su familia, amistades, ámbito laboral y resto de la sociedad. Quieren un nido, en el que formar una familia y en el que tener hijos. Y para eso necesitan a un pobre hombre al que secuestrar y obligar a encajar con sus esquemas de lo que es la pareja, la familia, la vida. Y ay de aquel que se deje secuestrar y luego no cumplan con esas expectativas de lo que es el yerno pefecto, ¡ay!
Por lo tanto, en conclusión, me remito a los anteriores comentarios que he dejado en este mismo hilo: cuando descubrí este mundo me sentí como si hubiera descubierto la clave de la vida, su secreto esencial, esto es, como disfrutar del sexo sin necesidad de vender tu alma al diablo.
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