Pues tampoco pensaba hace años que iba a ser cliente de prostitutas.
A lo mejor esta feo o políticamente incorrecto decirlo, pero creo sinceramente, que las que me dieron el impulso fuerte para tomar esta decisión fueron las propias chicas de mi entorno con las que intente salir, quedar, compartir tiempo, tener sexo y en definitiva establecer una relación sentimental sincera entre adultos.
Al ver lo interesadas que eran, los desprecios continuos por parte de muchas, sus caprichos incomprensibles, el chantaje sibilino constante de sino te comportas como a mi me gusta no hay sexo, y un sin fin de detalles de la convivencia entre pareja, que hacía imposible aguantar a la mayoría de ellas, decidí dar el paso.
Hasta hoy no me he arrepentido, más bien al contrario, ha sido una liberación y un descanso para la mente.
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