- Adiós, caliño, vuelve plonto.
- Seguro, volveré pronto.
- ¡Qué bien! Tú guapo, simpático y polla glande.
- Mejol di polla enolme, polque glande es la punta de toda polla...
Esta última frase creo que sólo la musité bajito, mientras Linda, mi putita china, cerraba la puerta y yo me iba sonriente y satisfecho. Aunque hacía casi dos meses que había comenzado el Año chino del conejo, todavía no lo había celebrado. Tenía que honrar al conejo chino follándome un ídem, y la verdad es que el maldito Año del conejo había empezado para mí con retraso pero a lo "glande", hoy, día 7 de marzo del Año del Conejo.
Hacía más de una hora que llamé al 665797666, aunque también podía haber marcado el 665798663.
- ¡Hola caliño!
- Hola, quisiera ir en una media hora. ¿Está bien?
- Sí.
- ¿Cuántas chicas estáis?
- 3 chicas.
- ¿Me das la dirección?
- Calle Galsía Luna, tlese.
- ¿García Luna 13?
- Sí, balio Plospelidad.
- Sí, sí, ya lo conozco. Zona de Prosperidad. Pues nos vemos en media hora.
Llegué con puntualidad británica y cachondez hispana. No me acordaba de que el piso está al lado de un garito de magia, con la cabeza de un rinoceronte falso saliendo de la fachada. En definitiva, nada más apropiado, por kitsch, para un edificio que acoge un putipisochino. Toco el timbre, un botón gigante y especial para el piso, que evitará que el 90 por ciento de los mastuerzos que se equivocan de piso lo hagan. El 10 por ciento restante da igual lo que les pongas; son irreductibles. El portal estaba más limpio que la última (y primera) vez que había venido.
- Hola, soy Roberto.
- Hola Lobelto.
¡Qué mala leche tengo! ¿Habrá algún nombre de pila con tres erres? [NdA: mi querido lector, si conoces tal nombre, no dudes en comunicárselo a tu querido autor].
- ¿Cómo te llamas?
- Linda. Bla, bla, bla.
No entiendo lo que me dice, pero parece que es ella la única disponible. ¿Dónde están las otras dos? Pues estaban en otras habitaciones y sin ocupar, pero debe de ser que no estaban preparadas. Me da igual, porque me gusta lo que veo. Me atraen especialmente ese par enorme, al menos para una china, de tetas. ¿Serán reales? Me la quiero follar... Pasamos a la habitación del fondo, de las tres de que dispone el apartamento. Me pregunta por el tiempo. La hora cuesta 80 euros, la media 50 euros, y el griego lleva un suplemento de 20 euros. Me quedo con la media sin suplementos.
El físico de Linda es un 7 en mi escala subjetiva de putero. No es una preciosidad, pero hace gala a su nombre. Tiene un rostro gracioso, algo parecido al de las muñecas peony: [Sólo los usuarios registrados pueden ver los enlaces e imágenes. ] [Sólo los usuarios registrados pueden ver los enlaces e imágenes. ]
Su pelo es largo, sedoso y huele muy bien. Es bajita, 1,60 como mucho, con un cuerpo ni delgado ni gordo. Su vientre presenta lo que parece más apropiado describir como unas arrugas que como unos michelines. A pesar de lo que soy yo para estas cosas, no me molesta. Sus tetas son grandes, muy grandes para una china, y bonitas, con pezones gruesos y oscuros, y aureolas mínimas. Su tacto es bueno, pero creo que tienen implantes. No podría asegurarlo, y es la primera vez que tengo dudas sobre algo así. Tampoco veo ninguna cicatriz y el tacto es estupendo, pero parece que en el medio de esos dos pechos hay algo que no es natural. Me da igual... Aunque me gustan pequeñas, en este caso, por ser china, me ponen sus meloncitos. Sus piernas son fuertes, sin ser gordas, y su culo hace juego con ellas. Su cintura podía ser más estrecha para tener un cuerpo totalmente armonioso con sus medidas, pero el conjunto es satisfactorio. Su piel es muy suave. El vello púbico está recortado, más bien rasurado, pero sin apurar; no es, por tanto, el típico coño peludo chino.
Su edad puede estar sobre los 30 años, aunque no se lo pregunto y también la creería si me dice que tiene 25 como si me dice que son 35. No tiene tatuajes ni pirsins.
Después de ponerme ella misma las chanclas, me conduce al baño, donde me lava ella misma la polla y, anunciando que practica el beso negro, el ano. Me seca con la minúscula toalla y vuelvo a la habitación mientras ella se asea. Cuando vuelve, estoy sentado en el medio de la cama esperándola.
- Tú muy guapo y simpático.
- Gracias, tú también.
Se pone de rodillas entre mis piernas y la beso con lengua. Besa bien y profundamente. Sólo sus besos me ponen la polla dura. La beso mientras juego con esas tetazas que me encantan, y no llego a una conclusión sobre si tiene o no implantes. Después de un tiempo de besuqueo, me tumbo y me pide que me dé la vuelta. Me sorprende y me pregunto si es que va a empezar con un masaje. Me pasa unas toallitas por el culo y los pies, lo que me da pistas sobre lo que se avecina. Comienza besándome suavemente y pasando su lengua por el cuello, a la vez que su pelo largo y sedoso me acaricia. Es un verdadero masaje de pelo y lengua desde el cuello hasta la punta de los pies, que también besa. Luego empieza con un beso negro profundo y soberbio. Su lengua se interna en mi culo, que relame y chupetea con fruición. A la vez me acaricia la espalda y los glúteos; a veces los testículos. Es el mejor beso negro que me han hecho nunca. El proceso se alarga, diría yo que casi 10 minutos de intenso y maravilloso trabajo lingual, acompañado de sus caricias.
Me indica que me dé la vuelta y me limpia la polla nuevamente. Empieza besándome y acariciándome, nuevamente desde el cuello hacia abajo. Después de algunos rodeos por la zona erógena por excelencia en los que su lengua juega con mi piel, su boca se centra en mi polla, que empieza a succionar. Me proporciona un buenísimo francés sin, con una técnica muy depurada. Usa la lengua a las mil maravillas y mueve mi, esta vez sí, glande dentro de su boca con la lengua, en un movimiento circular muy satisfactorio. Su francés es ensalivado y profundo y cuando mi polla ha adquirido su máximo tamaño y dureza me obsequia con su garganta profunda, que me recueda las habilidades de un faquir, capaz de tragarse una espada hasta el fondo:
Su francés se acelera y me lleva a las cercanías del orgasmo, por lo que hago que pare y le pido que me ponga un condón.
- ¿Cómo quelel?
- Empieza tú arriba.
Se sube sobre mi polla y se la clava hasta el fondo, mientras masajeo sus tetas y succiono sus pezones endurecidos. Acaricio tambien su culo y disfruto de la visión de sus dos meloncillos danzantes. Sin sacarla, le doy la vuelta y me pongo sobre ella. Me incorporo para ver mi polla jodiendo su coño y masajeo sus tetas, mientras ella gime con los ojos cerrados. Después la pongo a cuatro patas y la follo con intensidad, mientras acaricio la suave piel de sus nalgas y espalda y le doy algún azote. Cuando siento que el orgasmo está cercano, la saco y le digo que quiero terminar en su boca. Me quita el condón, me limpia y me come la polla con maestría hasta culminar un francés completo como deber ser, es decir, sin dejar de trabajar mi polla hasta extraerme la última gota de semen. Después de correrme sin que dejara salir nada, creo que escupió todo a una toallita.
- ¿Muy bien?
- Estupendísimamente.
Quedaban 5 minutos como mucho para la media hora, por lo que esperaba ir a la ducha dando por terminado el encuentro. Para mi sorpresa, Linda me dice:
- Voy a lavalme y hago masaje. ¿Quelel?
- ¡Claro que sí!
Cuando vuelve de la ducha ya estoy tumbado boca abajo y me proporciona un masaje exprés sorprendentemente agradable. No utiliza ningún aceite ni loción, pero sus manos, y mi piel dicho sea de paso, son muy suaves y resulta innecesario. No es un masaje fuerte, pero tampoco son simples caricias. A veces usa incluso sus brazos para proporcionarlo y debe de tener algún conocimiento para hacerlo. Es un masaje completo, desde el cuello hasta los pies, pasando por espalda, brazos, manos y piernas. Nos pasamos de largo del tiempo, porque debieron ser 10 minutos de masaje. Me deja aún más relajado si cabe.
- ¿Muy bien?
- Muy, muy, muy bien.
- Tú muy guapo y simpático.
- Gracias, tú eres estupenda.
Me levanto y me voy a la ducha pensando que la implicación de Linda es de 9,5, porque siempre se puede mejorar para dar un 10. En definitiva, una valoración del servicio de 9 y una chica superrecomendable. Creo que repetiría con ella, pero al salir me presentó a Cocó, que me pareció muy guapa y más joven, así que creo que la próxima vez será ella en lugar de repetir. Ya en la habitación, casi me viste como a un muñeco, desde los calcetines al jersey. Es muy servicial. Me acompaña a la puerta, y en el trayecto me presenta a Cocó. Abre la puerta desnuda y nos damos un beso de despedida.
- Adiós, caliño, vuelve plonto.
- Seguro, volveré pronto.
- ¡Qué bien! Tú guapo, simpático y polla glande.
- Mejol di polla enolme, polque glande es la punta de toda polla...
THE END
que bueno tio. aunque no sea japonesa como me gustaria me pones los dientes largo. abra que probar esta. como pones el video dentro del post?? como mola ese video jaja que es eso del mejor post? donde se vota??