Lisa está cada día más apática, te la encuentras en bata wasapeaneo en el sofá sin arreglar y con aspecto descuidado. Antes te hacía un buen masaje acabando con un prostático cojonudo , ordeñando desde atrás te hacía soltar leche a raudales, ahora prescinde de esta fase y acaba recostada por delante, pero no sé deja meter mano ni lengua. Tampoco te lava el nabo ni el ojete como en otras casas, y no entiende lo que no quiere. Delante de mis ojos dobló la toalla en la que había caído el requesón, lo que me hizo sospechar que me había tumbado en el requesón de otro tío, o vete a saber, porque vi la papelera llena de servilletas. En definitiva, no repetiré porque el servicio no me complace.
|