Taty Candela 672574670
Vi un anuncio en una página web y decidí escribirle por WhatsApp. Me facilitó toda la información: tarifa, dirección, etc., y aseguró que las fotos eran reales. Al día siguiente, antes de acercarme, le confirmé si estaba disponible y me dijo que sí.
Cuando llegué al portal indicado, empezó a dar largas: tardaba en responder, no abría… Ante la espera, le dije que me iba. Fue entonces cuando me comentó que en realidad ella no estaba en esa dirección, sino que allí estaba una “amiga suya”, que según ella también era muy atractiva. Incluso me envió una foto de esta chica. Como no era lo que yo buscaba, le dije que no me interesaba y que prefería verla a ella, que era con quien había hablado inicialmente.
Entonces me dio una nueva dirección y fui allí. La situación se repitió: tardaba en contestar, le avisaba de que ya estaba en el portal y respondía con evasivas, incluso repitiendo la dirección como si no supiera dónde estaba. Finalmente, le dije que me marchaba.
En ese momento abrió. Subí y me recibió envuelta en una manta, en una habitación oscura donde parecía que había más gente. Se disculpó diciendo que estaba durmiendo, algo que no encajaba, ya que había estado respondiendo mensajes previamente. Apenas había luz, lo que hacía difícil comprobar si realmente era la misma persona de las fotos.
Durante el breve encuentro, no mostró interés en generar confianza o en crear un ambiente cómodo. Su única preocupación parecía ser cuánto tiempo iba a quedarme. Ante esta situación, decidí marcharme.
Mi impresión es que utilizan fotos como reclamo y, cuando surgen problemas o no están disponibles, intentan derivarte a otra persona en otra ubicación. En cuanto a su aspecto, podría ser la misma chica de las fotos, pero muy diferente: sin filtros, con la piel bastante deteriorada y una apariencia general descuidada. No pude valorar más porque estaba cubierta y no se mostró en ningún momento.
Esto ocurrió en Gijón.
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