Nombre de guerra : Vanessa
Nacionalidad: Aunque leo chilena y colombiana, yo diría que es mejicana
Forma de Contacto: WhatsApp
Hilo profesionales: —-
Web profesional: —-
Fecha aproximada: noviembre 2017
Lugar: Logroño
Instalaciones: 6/10
Higiene: 9/10
Precio: 50 1/2 hora 100 1 hora
Edad: le calculo 20/24
Cara: Guapa
Pelo: Moreno y liso
Cuerpo: 7 /10
Pecho: 7’5 /10
Culo: 8/10
Piercings y tatuajes : no los vi
Defectos corporales: ninguno digno de mención
Actitud: Dulce
Conversación: más bien poca
Besos: Fantásticos
Fuma: no lo creo
Francés: 7/10
Forniqueo : 8/10
Griego: No lo creo y tampoco soy yo de esa
práctica
Lo mejor: su dulzura natural
Lo peor: nada
¿Repetir? Si
¿Recomendable? Si
Valoración global de la experiencia: 8’5/10
Relato:
Me recibe muy amable, empieza con un beso tímido. Abre la puerta con una camiseta y lencería blanca que resalta su piel morena. Me hace pasar a un dormitorio cercano y desaparece tras pedirme que me tumbe en una
mesa camilla, un tanto incómoda. Me desnudo y permanezco boca abajo. Oigo que hay alguien más en el piso. Voz femenina. Regresa ya sin camiseta y veo que se desprende del sujetador. Le miro bien la cara y con mas luz veo unos ojos oscuros preciosos. Me gusta, me parece atractiva. Su melena lisa y azabache le cae por los hombros. Sonríe con timidez y me pregunta si quiero un buen masaje y que me relaje ya que según dice me nota tenso. Empieza a mover sus dedos en mi espalda, untándome de aceite. Ni habla siquiera. Solo trabaja sus manos. Tras diez minutos empieza a buscar mis genitales y lo hace con mucha delicadeza. Después me pide que me de la vuelta. Me toca por toda la zona y busca más aceite. Yo estoy excitado pero aún queda lo mejor. El masaje me gusta porque me relaja un montón. Entonces me pide que pase a la cama. Se tumba junto a mi con la braga aun puesta y comenzamos a besarnos de un modo apasionado, su lengua busca la mía y estamos así cinco minutos largos y húmedos. Nos tocamos y empieza a chuparme, y yo a ella. Le como el cuello y las orejas y desciendo. Se lo como todo y me da la sensación de que el placer es mutuo. Buen francés sin goma, y después me cabalga durante unos minutos. Terminamos con un tradicional y no por ello menos gratificante misionero.
Me dice si me ha gustado. Le digo que mucho, me sonríe.
Tras vestirme, no me ducho porque ya me voy para casa, le doy en la puerta de salida un piquito mientras pongo mi mano en su cara celestial.
Creo que es una chica estupenda en muchos sentidos.
Repetiré. Por Dios tratarla bien, lo mejor posible.
Tiene fondo y es muy bueno.