He de reconocer que tan solo escribo para contar malas experiencias. No creo que sea egoísmo, pero es cierto que cuando tengo buenas experiencias no me acuerdo del foro ni tengo la necesidad de narrarlas, en cambio al contrario si, para desahogarme.
En Pipos ya no hay espectáculos, ni siquiera en fechas señaladas como hoy, ni regalan tapas. Ahora te ponen cubatas rácanos, con poquísimo alcohol y todo hielo, y en lugar de tercios te sirven quintos, pero al mismo precio. Pero lo importante son las chicas, y eso es lo peor. No diré que a la mayoría de ellas no me las follaba ni gratis, pues lo cierto es que en peores plazas y tal. Pero desde luego no voy a pagar por follarme a una mujer que no me atraería a no ser que estuviese borracho y lleve meses sin follar. Por si fuera poco, una gorda feísima y pesadísima me estuvo acosando y persiguiendo.
Al final subí con una de las únicas dos que me parecían atractivas. Dice llamarse cristina y tener 24 años. Es alta, delgada, de pelo negro y ojos azules. Al principio era dicharachera y bromista, pero tras pagar se convirtió en arisca, fría, distante y muda. Hay prostitutas que follan mal, con desgana y mecánicamente, pero lo de Cristina es un nivel superior, juega en otra liga. No tengo ninguna duda en que puedes llegar a sentir mucho más cariño follando con una muñeca hinchable que con Cristina.
No es que uno sea un iluso que vaya buscando amor, pero en un servicio personal e intimo uno espera al menos un poco de calor humano, una palabra amable, una sonrisa, una caricia, que por lo menos se preocupe por que salgas de allí satisfecho e intente que pasas un rato agradable. En cualquier trabajo de cara al público se espera que el trabajador sea amable con los clientes. Cuando uno está malito en el hospital (yo lo estuve hace unos meses) ¿Que creéis que prefiere? ¿Una enfermera malencarada, mandona, que te reguñe por no llevar puesta la mascarilla? ¿O una enfermera que te habla con dulzura, se preocupa por ti, pasa a visitarte tan solo por hacerte compañía, te hace las curas con sumo cuidado, casi con cariño...? Pues eso... que a todos nos gusta que nos mimen.
Pero Cristina no, Cristina va al grano y nada mas llegar a la cama te la agrarra con la mano. Luego un par de mamaditas y en seguida a follar. Nada de caricias, ni besos, ni sonrisas, ni siquiera me miraba, era como follar con un robot, no parecía humana. Comienza a cabalgar fuerte y rápido, tanto que las venas de su inexpresiva y seria cara se hinchan haciéndose visibles. Pero se cansa pronto, y entonces empieza a perder tiempo. Comienza a interrumpir el coito cada vez que suena el móvil para levantarse e ir a responder. Lo juro, lo hizo varias veces. O si no, simplemente para echarse más lubricante. Cada dos o tres metesacas hace una parada para ponerse más lubricante, una desproporcionada y absurda cantidad de lubricante. Entre el condón, el puto lubricante, y que quieras que no, la chica ya lleva unos años en el mundo de la protitución (al menos cuatro años, no era la primera vez que la veo en pipos) y aquello estaba algo dado de si; la verdad es que apenas sentía una mierda. Y yo no es que tenga un pene descomunal, pero pequeño no es, pasa de los 16 cm.
Y entre que no sentía una mierda, lo continuos parones y la actitud de ella en general, lo cierto es que no sé si hubiese podido llegar a correrme, pero en cualquier caso tampoco tuve ocasión de descubrirlo. A los pocos minutos de iniciado el metesaca ya estaba diciéndome que me corriese, que el tiempo pasaba. Por cierto, no hicimos más posturas, tan solo ella encima, porque decía que en el resto le dolía. Aunque solo llevábamos unos minutos, debió parecerle que tardaba mucho en correrme, y a los 15 minutos de entrar en la habitación decidió dar por finalizado el servicio, se fue al baño y yo me quedo en la cama pensando que era una broma y que por lo menos volvería hasta que pasase la media hora, pero no.
Hay veces en los que un servicio te deja con tan buen recuerdo que piensas que ha costado hasta el último céntimo por caro que fuese. No es el caso, 70 euros (antes eran 60) tirados. Si gano 1700 euros al mes y un mes son veintipocos días laborales; 70 euros es más o menos lo que gano en una jornada. Es decir, me levanto a las 6 y media de la mañana, salgo a la calle helado de frío, me desplazo en coche arriesgándome a tener un accidente, paso más de ocho horas trabajando, estresado, para luego darle el fruto de todo ese esfuerzo a una petarda que está pendiente del móvil mientras me atiende y luego me racanea con el tiempo. Así no.
Última edición por Manoliko; 31-10-2021 a las 02:42
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