Irina, de mal en peor
Escribo estas líneas para dar noticia de esta veterana del lumiferio sevillano. Físicamente sigue conservándose bastante bien para los 50 y tantos años que tiene, a pesar del anunciarse como de 36 desde por lo menos el año 2002. Una mujer alta, todavía guapetona, con un cuerpo muy bonito y elegante y con mucha clase (si no habla, entonces la pierde toda) que podría tener cola en el sector maduras si diera otro trato. El problema, que se va agudizando con el tiempo, es que la frialdad de la que siempre ha hecho gala se ha trastornado en franca mala leche. A estos sitios se viene a pasar un buen rato y no a aguantar impertinencias de nadie. A la mínima te la lía, está amargada y debería dejarlo. Este trabajo hay que hacerlo con alegría, aunque sea fingida, y con educación. Por muy barato que cobre, no vale la pena en absoluto gastarse 20 euros y salir de allí más estresado de lo que entraste. No volveré.
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