Me lo he pensado mucho antes de escribir mi experiencia con esta señorita, porque tiene su tiempo, no es de ahora, y todos sabemos que a Troy no le gusta que hablemos de experiencias pasadas que no conduzcan a nada, con toda la razón. Pero en este caso espero que el señor moderador sepa comprenderme, puesto que Yessi, después de un tiempo sin anunciarse, ahora ha vuelto y lo está haciendo a lo bestia con anuncios cada pocos minutos, tanto en MA como en Milanuncios, y quizás esta experiencia mía le pueda servir actualmente a muchos compañeros para no tirar el dinero con esta chica, mala entre las malas. Este post debería ir en un hilo de Advertencias, pero como no lo hay, debo ponerlo en Experiencias, mal que me pese. Ya le contesté sucintamente en su momento a MacGiver en el hilo de consultas, pero quería extenderme un poco más e insistir porque cualquier cosa que se diga sobre ella es poco para evitar que los compañeros piquen con esta mujer. Esta vez trataré de ser un poco más breve, puesto que sexo, lo que se dice sexo, no hubo entre esta señorita y yo.
Pongo aquí algunos de los anuncios que utiliza para atraer a sus víctimas, para que sepáis de quién hablo, porque una de las características que tiene esta mujer camaleónica es que no suele poner nombre alguno para que no se la pueda identificar, y también cambia los números de móvil con el mismo propósito. Casi siempre aparece sin nombre, pero algunas veces se hace llamar Cristal y otras Yessi, que es como yo la conocí, aunque cuando estuve con ella físicamente me hizo llamarla Patricia. Digo esto para que veáis con qué tipo de puta altamente peligrosa nos las estamos jugando:
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Mi experiencia con ella fue nefasta, funesta y deplorable. Sin duda, de las chicas que ahora se están anunciando, es de la que peor recuerdo tengo de ella. En definitiva, un timo del toco-mocho en forma puteril. Lo menos que puedo decir de ella es que me estafó o que me tomó el pelo como un gilipollas. Porque esa es la sensación que tuve cuando salí de su apartamento: que había sido un gilipollas no armándole la bronca que se merecía. En fin, empecemos la experiencia:
Yessi, o como se llame, recibe en un pequeño apartamento en Marqués de Pickman, justo pegado a la Gran Plaza. A la hora acordada allí estaba yo y la llamé al móvil. Después de 10 minutos de infructuosas llamadas, me coge el teléfono y me dice que no me puede recibir en esos momentos porque está en el banco, pero que espere 15 minutos, que ya llegaría a su piso. Mal empezábamos. Los 15 minutos se convirtieron en media hora, que fue cuando me da un toque. La llamo y me dice el número de la calle, pero me pide que espere al lado del portal, disimuladamente, porque hay mucho trasiego en la puerta y no quiere que yo llame la atención. ¿Es que acaso yo iba con gafas negras y capuchón, en plan putero furtivo? Pues no, pero ella insiste. Me dice que, como ve el portal desde su ventana, me dará un toque para que yo entre del tirón en el edificio cuando no haya moros en la costa. Pasa otro ratito y por fin me llama. Para adentro que voy.
Nada más pasar la puerta de su apartamento, sin besos ni nada, se me pone a contar una historia neurótica sobre vecinos fisgones que no me interesa para nada. Yo no sabía entonces que esta mujer habla por los codos y más allá. Qué manera de rajar, y además con un nerviosismo y una voz estridente que da grima. Me encuentro un apartamento con muchas velas y colores chillones, con una camilla para masajes, y me dice que me siente en el sofá, que ahora me atiende, porque tiene que organizar en la cocina la compra que acaba de hacer (¿no estaba en el banco?). Y dale que te pego con la cháchara. Me pregunta si he visto salir a un tipo de su portal, y efectivamente lo he visto: vamos a llamarlo F., un famoso que salió durante un tiempo en las revistas del corazón. Le digo que lo conozco y que está forrado. ¿¡Para qué se lo diría!? Fue el monotema de conversación de toda la velada. La tía, que no tiene abuela, me cuenta que tiene enamorado a todo el bloque y que va detrás de este tío para que la retire de la profesión. Así se las gasta esta buena mujer. La cosa es que ya ha pasado tiempo de la experiencia y sigue en el oficio, lo que nos viene a decir que el pobre incauto no ha caído bajo las redes de esta puta. Mejor para él y para el mundo en general.
Como ya está terminando en la cocina, me dice que pase al dormitorio y que me desnude. Obedezco, me quito la ropa, me echo en la cama y espero un rato allí echado mientras ella sigue rajando desde la cocina, que está al lado, dale que te pego con F. y sus millones. Bueno, por fin aparece, ataviada con una especie de triquini muy hortera que inmediatamente se quita (¿para qué se lo puso entonces?). La descripción de cómo es Yessi merece un capítulo aparte. Sobrepasará los 40 años y os diré que es ecuatoriana, o eso aseguró, y la verdad es que por la cara puede serlo. Yo no tengo nada en contra las sudamericanas, sino todo lo contrario (me he acostado con muchas), pero Yessi tiene una cara de indígena que no puede con ella. Vamos, procedente directamente del Machu Picchu. Ella trata de atenuar esos rasgos tan autóctonos con una capa de pintura de dos dedos, pero ni así (más bien le hace parecer un travesti). A mí, particularmente, no me gustan esos rasgos, pero era lo que había. Y aún está lo peor por llegar: es muy bajita, canija, y tiene la cabeza embutida entre los hombros, sin apenas cuello, lo que le hace una figura muy extraña. Digamos que tiene los hombros muy estrechos y mucho cabezón, y ese desequilibrio es matador (se puede apreciar en las fotos). Para que no falte de nada, tiene las tetas muy caídas y tirando a pequeñas. Algo bueno: tiene unos pezones cuando menos curiosos, porque el pezón es larguísimo, un pedazo de pitorro que no es normal. Si miráis bien las fotos, os daréis cuenta. Yo no he visto un pitorro así en mi vida. En cuanto al resto del cuerpo, ni fu ni fa, más bien muy mediocre. Cuidado con las fotos de sus anuncios, que tienen Photoshop por un tubo: en verdad es ella, pero más bien es lo que a ella le gustaría ser, porque en directo pierde mogollón con lo esmirriá que es.
Le digo que se eche a mi lado y que me bese, pero me dice que no. Es más: ella tomó la iniciativa en casi toda la sesión, no me dejó decir ni mu. Allí se hizo lo que quiso su santa palabra. Pues bien, se tira hacia mi polla, que en aquel momento está más fría que un pingüino y se pone a hacerme un francés. Bueno, digo francés por decir algo, porque esta mujer no sabe ni decir mercy: me coge la puntita y se la mete, justo hasta donde termina el glande. Yo la tenía encogida, así que allí podría haberme hecho un GP tranquilamente, que no se iba a atragantar. Pues nada. Me coge la polla con dos deditos, como si picara, y se pone a darle lametones al glande, pero muy en la punta. Os aseguro que es la peor mamada que me han hecho en mi vida; ni siquiera creo que a eso se le pueda llamar mamada. Una cosa dantesca. Yo trato de empujar hacia su boca, para metérsela más, pero ella está hábil y lo evita. Podríamos estar todavía allí, que no se me hubiera empalmado ni de coña.
Y entonces me suelta con una sutileza de Lady inglesa: "¿Es que eres impotente?" Habréis notado la delicadeza, ¿no? Se lo niego y le digo que necesito más prolegómenos. Y ella, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, me dice que me va a dar un masaje para que me relaje, puesto que ha decidido por su cuenta que mi problema es que estoy muy nervioso (ya sabéis, el nerviosismo propio del putero que lleva más de 20 años en esto...) Como había cometido el error de contratar una hora con ella, y ya estaba abonado el servicio, permití que me masajeara, cosa que no me suele gustar. Pero le advierto una cosa: en mi casa me están esperando, así que cuidadito con los olores. Me dice que no me preocupe, que después me ducho, y me aplica un aceite con olor a coco que aquello parecía la esencia de una fábrica de cocoteros de Cuba. Y por si fuera poco, no es una capita suave, no, sino que me encharca como si fuera a freírme después. En cuanto al masaje, Yessi aprendió a darlos en el mismo sitio que yo: no he visto una cosa más mal dada en mi vida. Yo no sabía si aquello era relajante, fisioterapéutico o erótico. Yo solo olía el pestazo a coco y notaba que me pasaban las manos como si me estuvieran dando una friega de alcohol en un hospital. Bueno, me digo, ya llegará a los puntos básicos. Una mierda para mí. No sé el rato que se pasó espalda para arriba, espalda para abajo, pero no me tocaba ni por asomo. Se lo digo. "Ay, pillín", me contesta, y en vez de masajearme la polla, lo que hace es cogerme el mondongo entero y sacudirlo, como si aquello fuera lo más erótico del mundo. Y a todo eso, que no me para de hablar de su vecino el millonario y de lo buena que está ella y de las propuestas de matrimonio que le ha hecho toda la vecindad, casados incluidos. Esa mujer es que no se callaba ni debajo del agua.
Como comprenderéis, a estas alturas yo estaba como empecé, más frío que un témpano, y ella, que se da cuenta, me dice que le va a dar solución. Me pide que me ponga en pompa, que me va a hacer una cosa que me va a gustar. Me pongo en posición y de repente veo con el rabillo del ojo que está engomando un consolador tamaño Rocco Sigfredi. "¿Qué vas a hacer?", le pregunto. "Ya verás cómo te va a gustar. Tú calla y espera". Lo que pretendía la muy salvaje era meterme aquello por el culo. Hasta ahí podríamos llegar. Le digo que no me gusta la idea, pero ella ya me lo ha colocado en el ojete. Me quito de allí, me pongo de frente y le digo que ni mijitas. Entonces me dice que me va a meter un dedo en el culete, a ver qué me parece. Lo acepto sólo por hacer algo: se pone un condón en el dedo índice y empieza a metérmelo, sin hacerme una paja ni nada por el estilo, así a secas. Cuando noto todo su dedo dentro de mi culo recuerdo de repente que no estoy en el urólogo para una exploración rectal, porque aquello era una colonoscopia con todas sus letras. Rápidamente me muevo para salirme y ella pone cara de extrañada. "Esto le encanta a los tíos", me asegura. Pues a mí no. Como veo que no vamos para ningún lado, le digo que se meta el consolador ella y yo mientras la miro y me pajeo. Y entonces es cuando llega el momento patético.
Se mete el vibrador por el coño y empieza a soltar frases presuntamente eróticas. No las reproduzco aquí porque me da vergüenza, pero lo malo no eran las casposas frases en sí; lo malo era el tono. ¿Recordáis algunos sketches de televisión donde se ve a una tía de un teléfono erótico sentada en su salón, haciendo calceta mientras dice con toda la apatía del mundo "Mira cómo me corro, mi amor, me estás poniendo caliente, sigue, sigue, etc"? Pues eso. En Lengua a eso se le llama tono monocorde. De verdad que era para echarse a llorar. Parecía que estaba dando el telediario. Además decía cosas así como "Ay, como te siento dentro de mí", cuando yo estaba intentando pajearme para aprovechar un poco el dinero. Bueno, para qué seguir contando: aquello no tenía remedio. Y lo malo era que no me la podía follar, porque aquello no se me ponía duro ni a mecos.
Decido cambiar de tercio. Le digo que quiero comerle las tetas, para al menos aprovechar el pitorro que tiene por pezones. La verdad es que son increíbles. Y cuando me estoy animando me dice: "No se te ocurra morder el pezón, ¿eh?". Hasta ahí bien, pero cuando me lo ha repetido diez veces, yo ya estoy hasta los cojones de ella. ¿Qué hacer?
De pronto me acuerdo que en los 120 eurazos que me está cobrando incluye servicios especiales, y se me ocurre, por esas cosas de la vida, que quiero hacer fetichismo del pie (¿?). Por fin ella se anima, pero es porque así puede aprovechar para enseñarme la colección de zapatos que tiene. Empieza a sacarlos y a mí me parece que estamos en una tienda de Pilar Burgos. Qué coñazo de tía. Por fin me decido por unos de tacón larguísimo de aguja y le digo que se los ponga. Y ella lo que hace es ponérselos, estirar la pata y ahí que se la den todas. Lamo el tacón, lamo el empeine, ella dale que te pego con que está cachondísima, que se va a correr, etc, le quito el zapato y me pongo a lamerle los dedos de los pies. Y entonces va ella y se parte de risa: resulta que tiene cosquillas en los pies. ¿Entonces para qué ofrece el servicio? Yo ya me estoy desesperando, pero tengo que salir de allí descargado como sea.
Decidido a quemar todas mis naves, le digo que me ponga encima de mí su coño, que se lo voy a lamer. Y así, señores, después de diez minutos de pajeo con los ojos cerrados en los que por supuesto no pensé en ella sino en otras chicas mucho más suculentas, conseguí correrme, a pesar de tener que escuchar su monótona e inaguantable cháchara erótica que para entonces me tenía hasta los huevos.
No habían pasado ni 40 minutos desde el principio del servicio, pero yo ya estaba deseando salir de allí. Me voy a la ducha ¿y qué me encuentro? Un gel que huele a rosas que no es normal. ¿Y cómo me presento yo en mi casa con ese olor a puta vieja? Me froto bien para quitarme el puto olor a coco y que no se quede impregnado en mi ropa. Me visto y salgo corriendo de ese nefasto apartamento, sin haberle dado ni siquiera un beso a esta señorita, pero con la única pretensión de llegar a casa de un amigo y ducharme con un gel neutro.
Hasta aquí la historia con Yessi. Como veréis, un encanto de mujer y un ejemplo de implicación. Me cago en mis mulas todas. De verdad que es mala de solemnidad, y aunque la experiencia tiene su tiempo, puedo asegurar que quien tonto fue a la guerra, tonto vino de ella, es decir, que esa tía no puede mejorar porque su servicio es una tomadura de pelo en toda la regla. He escrito esta experiencia, de verdad, para que ningún forero vaya a visitarla, y si lo hace, que se atenga a las consecuencias. Espero que en mi relato se haya demostrado que su implicación es cero, que tiene un cuerpo que da pena y que además es insoportable. No lo había escrito antes porque Yessi desapareció un tiempo de las páginas de anuncios y yo pensé que algún incauto la habría retirado, pero no, ha vuelto con fuerzas renovadas y nuevo número de móvil para esquilmar los bolsillos de los sevillanos. Así que ya sabéis: prohibida la entrada, vietata, no trespass, achtung baby. Yo ya lo he avisado: es mi peor experiencia en muchos años, y mira que llevo ya lumis en el cuerpo. Y recordad que en los anuncios no suele poner su nombre y que cambia el móvil con frecuencia. Quedaos bien con el formato de colores chillones de sus anuncios para no picar. Soy consciente de que hablando de ella puedo estar dándole la publicidad que no se merece, y que alguno me lo reprocharéis, pero creo que el foro está precisamente para esto: para denunciar a las malas putas y poner a los foreros sobre aviso. Por mi parte, quedáis advertidos: esta señorita solo va a estafar a sus clientes. Es palabra de viejo putero.
Después de un mal día, iba a llamar a esta señorita animado por sus fotos de mileróticos, pero como me gusta contrastar la información, entré en el foro para ver si había algo.
He leído su experiencia y se me estaban saltando las lágrimas de la risa, me ha alegrado el día Mr. SeanThornton, y de paso me ha ahorrado unos euros.