Decepcionado
Experiencia de finales de julio. Fui atraído por su anuncio en el que indicaba que hacía francés completo, así como por sus fotos.
NACIONALIDAD: Brasileña
EDAD APROXIMADA: Pone 63 en sus anuncios, aunque luego me dijo que había nacido en el 64. O tal vez no, porque no domina el español y me costaba entenderla
TARIFAS APLICADAS: 100 euros una hora
INSTALACIONES: piso en calle Irala. Una especie de suite, con saloncito y dormitorio. Baño correcto, al final de un pasillo (mal rollo si hay trajín de gente). Todo limpio. Recibe con varias compañeras con las que no coincidí.
DESCRIPCION DE SU FÍSICO: Como se ve en las fotos de sus anuncios. Mujer madura con curvas pero con un tipazo impropio de la edad.
Pechos tal cual muestran las fotos. ¿Naturales?, casi no hubo contacto, imposible saber. De cara, es guapa.
VALORACIÓN DE SU FÍSICO: Cuerpo: 8. Cara: 8
FUMA: Creo que no
FRANCÉS SIN: Agradable, sin más. No sé si hasta el final, aunque lo anuncia
GRIEGO: No me va, así que no pregunté
BESOS EN LA BOCA: Cero, un pico si acaso y gracias.
IMPLICACIÓN: Regular, tirando a baja. Creo que no hubo feeling y es “demasiado” profesional. Busca que acabes rápido
VALORACIÓN DEL SERVICIO: 4
¿CHICA RECOMENDABLE?: Para mí, según lo vivido, no
¿REPETIRÍAS?: No, en absoluto
LO MEJOR DE ELLA: Que está muy buena para su edad
LO PEOR DE ELLA: no terminamos de conectar. Cero intentos de cumplir el horario
RELATO DE LA EXPERIENCIA:
Cita unos días antes, confirmación por whatsapp el día anterior y al llegar al portal me da piso y me abre directamente.
Me recibe con una bata con la que aparece en algunas fotos de sus anuncios.
Le abono el servicio y paso a la ducha de rigor. Cuando vuelvo se empieza a enrollar con temas varios e incluso contesta a una llamada. Pasan 15 minutos desde que he llegado. Por fin, tras unos pocos besos (no en la boca) y caricias de pie, pasamos a la cama donde comienza con unos besos y a continuación un francés agradable con el que pronto me pone a tono.
Lo malo es que al cabo de un rato, como soy de marcha lenta, me dice que no va a estar una hora chupando y me dice que me va a dar un masaje.
Me embadurna la polla de aceite y comienza una mezcla de masaje con paja y, a veces, algo de francés. No me resulta especialmente agradable y ante la falta de conexión que percibo, me hago una paja que acaba entre sus pechos.
Habían pasado 35 minutos desde mi llegada y tengo la impresión de que no hay mucho más que rascar. Como hacía calor, me ducho y cuando vuelvo ya está de nuevo con la bata y contestando mensajes con el móvil. No percibo interés en siquiera mantener un rato de charla relajada, así que a las 40 minutos de la llegada me voy.
En resumen, siento que he tirado 100 euros a la basura. He sentido que me quería despachar rápido, trabajar poco y ni siquiera una charla relajada ha sido posible por su deficiente español y su actitud. Tal vez no hubo feeling desde el principio y eso influyó.
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