Nombre de guerra: Carolina/Karolina
Nacionalidad: colombiana
Forma de Contacto: 745007817
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Fecha aproximada: Finales de julio 2026
Lugar: Bilbao, calle costa
Instalaciones: Limpio y ordenado. Habitación pequeña con baño y con luz muy tenue.
Higiene: Impecable
Precio: 50 €/ 30 min. 100 €/1 hora
Edad: 40-45 aprox.
Cara: Feúcha, pero sin más. Se le notan los años. Bonita sonrisa.
Pelo: Largo hasta la altura de los hombros, rizado y castaño.
Cuerpo: Todo grande, todo curvas. Una milf tetona (naturales y un poco caídas) y culona (con pedazo de culo). Con sobre peso, pero nada feo ni gorda. Tiene varios tatuajes repartidos por el cuerpo.
Actitud: Maja y complaciente.
Besos: No los busque.
Fuma: No lo parecía, pero no lo puedo confirmar.
Francés: Con condón y correcto.
Forniqueo: Se cansa rápido. Pero no me molesto.
Griego: No
Lo mejor: Su cuerpo y sus curvas.
Lo peor: Tienes que ir con ganas de follártela, le falta de energía/ganas/actitud cuando se puso encima.
Repetir: Sí.
Recomendable: Solo sí te gustan maduras, con tetas naturales grandes y culazo. No es nada del otro mundo.
Valoración global de la experiencia: 7 de 10.
Relato:
Contacto con ella días antes por WhatsApp y me explica servicios y tarifas. Un día que baje a Bilbao, tras terminar mis quehaceres, la escribo para ver si está disponible. Me responde que sí y voy a la dirección: Calle Costa. La calle está cerca de Zabalburu y Abando. Por la hora, pensaba que iba a estar más transitada. No es el caso. La escribo para saber el piso, me lo da y subo.
Según llego abre la puerta del apartamento. El clásico: se esconde tras la puerta, saludo, dos besos, y paseo hasta la habitación. Ella: milf mulata, cubana (pienso yo por la apariencia, pero el acento no se corresponde) con tetas grandes, culo más grande y un poco celulítico, con tatuajes decorando su piel de canela y vestida en un traje morado ajustado que marca todas sus curvas y ningún defecto. No es la primera vez que estaba allí, pero me daba la sensación de que habían renovado algo, pero no sabría decir el que. Las instalaciones estaban muy limpias y ordenadas. No se escuchaba ni un ruido.
La habitación más de lo mismo, todo oscuro: ventana minúscula tapada, luces de color cálido tenue, un taburete de bar debajo de la pequeña ventana, un armario empotrado al fondo y la habitación tiene baño propio. El aire no está viciado y huele bien. Le comento que está oscuro y si se podría iluminar mejor. Ella al principio se sorprende que me parezca que está oscuro, pero acto seguido ella aumenta la intensidad de las luces, hasta que me guste a mí. Me acerca el taburete y me indica que también tengo un perchero pegado a la pared junto a la puerta de la habitación, puedo elegir entre los dos donde puedo dejar mis ropas. Le digo el tiempo y la tarifa que quiero: 30 min/50 €. Después me desnudo y le pregunto por la ducha, me la muestra y me da una toalla. Me ducho, mientras ella pone videoclips de música reguetonera en la televisión del cuarto. Me seco y paso de nuevo a la habitación. Le comento que me gustaría empezar por un masaje, a lo cual ella, un poco malhumorada; me dice que la tarifa de 50 € solo es un polvo. Para el masaje hay que contratar una hora. Aun así, me pide que me tumbe boca abajo en la cama, coge el aceite y me empieza a masajear. Se esmera y aplica algo de fuerza en ciertos movimientos específicos. Y le pregunto si había trabajado como masajista/fisio y, algo sorprendida, me dice que no. Que había trabajado como cocinera. Tras un rato, me pregunta si estoy mejor, ya que me notaba muy contracturado. Le respondo que estoy genial. Y me dice que para el masaje del todo el cuerpo necesitaría más de una hora. Así que, me pide que me dé la vuelta, obedezco y me enfunda la polla con el condón de rigor y empieza a succionarla con diferentes movimientos de lengua y diferentes ritmos. Nada del otro mundo, pero le puso empeño y me la puso como una piedra con esa mirada directa a los ojos, primero con el pelo delante y luego apartándosela ella misma. Tras chupármela un rato, se sube el vestido y me cabalga mientras le agarro ese precioso culo de ébano. Pero la diversión dura poco, ya que parece que se cansa rápido, y me pregunta si me gusta a cuatro.
“¡Que pregunta! ¿A quién no?”.
Se ríe y cambiamos de postura. La empiezo a embestir y ella también quiere meterle ritmo, pero se deja llevar. Estamos así otro rato, hasta que ya no me quiero contener más y relleno el condón. Le pego un txalo en el culo y le digo que ya está. Se ríe y coge unas toallas para retirar el condón y limpiarme el miembro. Luego con unas toallitas húmedas me quita los restos de aceite de la espalda. Considero que no hace falta otra ducha. Me visto mientras charlamos de Bilbao, me acompaña a la salida y se despide de mí. Y al salir del edificio, compruebo la hora y calculo que estado 40 minutos aprox. A ojímetro: 25 minutos de masaje y polvo. No fue relojera y yo salí a gusto.
Resumen: Negra madura con curvas, buena actitud, charla normal, la chupa bien, polvo normal (ella le pone más ímpetu que ganas y se desinfla rápido) y el masaje no era un pasamanos, pero tampoco se prodiga demasiado. Tal vez contratando una hora lo haga diferente.
Os dejo fotos suyas y certifico que es ella: