En un piso de masajes que había en el Paseo de las Delicias (frente a la hoy célebre Calle Cáceres,
prácticamente, en realidad un poquito más arriba,m a la altura de la Calle Ferrocarril), y cuya responsable se fue después a Alcobendas (se hacía llamar Claudia y creo que hasta hace poco estaba todavía por allí) trabajó menos de una semana una chica española jovencita, pelito corto, pelirroja natural, piel blanquísima, pequitas, que se hacía llamar Alma y que estaba bastante despistada y desubicada en aquél sitio. Como digo, la pobre duró menos de una semana y jamás había hecho ni manuales ni completos ni franceses ni nada de nada. De hecho cuando ella misma me iba dando las tarifas y servicios yo alucinaba (y salivaba...) porque no me podía creer que esa chica fuera a hacerlos. Fui uno de sus primeros clientes, si no el primero que le pidió algo más que un masaje.
A la hora de la verdad cuando fue a hacerme un francés empezó a contarme que si el olor a látex le molestaba mucho, que nunca había chupado una polla con condón... Le dije que adelante, que no se cortara y me lo quitara y dijo que no, que eso sólo lo había hecho con sus novios... En fin, al final, a base de mucha paciencia y mucho tacto, la cosa terminó bastante bien, pero evidentemente el lumi-world no era lo suyo.
Verdaderamente, las pelirrojas naturales son rarísimas, casi inencontrables, en este mundillo.