Nombre de guerra: Verónica (también Abbey)
Nacionalidad: latina (colombiana creo)
Forma de Contacto: WhatsApp
Hilo profesionales:
Web profesional:
Fecha aproximada: abril 2025
Lugar: Blasco de Garay
Instalaciones: primer piso de edificio comunitario
Higiene: Normal
Precio: 60€/1h
Edad: .45 o así
Cara: Carísima
Pelo: Mechas rubias teñido
Cuerpo: Está bien, ni muy fina ni entrada en carnes
Pecho: Tiene buen pecho, grandecito
Culo: redondo y con agarre
Piercings y tattos: No me fije
Defectos corporales: A la luz z de las velas poco apreciables
Actitud: Bastante mejorable, con cierto desdén
Conversación: Bastante fría y escueta
Besos: Los dos de bienvenida y los dos de despedida
Fuma: No lo sé
Francés: Si
Forniqueo: Si, lo ofrece. Yo no lo pagué
Griego: Lo desconozco, pero apostaría que también
Lo mejor: Eyacular
Lo peor: Lo demás
¿Repetir? No, seguro
¿Recomendable? A medias, es interesante la oferta masaje+terminación 60€/1h pero le falta interés
Valoración global de la experiencia:3/10
Relato: Concerté con ella una cita por la mañana el día de antes, y me dio los detalles de la dirección. Se encuentra en un bloque comunitario, el portal lo encontré abierto y es la primera planta de la escalera izquierda. Según subes la escalera, tiene la puerta. Me abrió la puerta y mi primera impresión no fue la mejor, ni se asemeja ni se acerca a la chica de las fotos. Me llevó a una habitación bastante lúgubre, poca iluminación, colchón en el suelo y poco detalle. Me invitó a desnudarme y tumbarme mientras ella volvía. Hice lo propio y estuve un ratito esperando a que viniese. Cuando llegó se supo en la cama a un lado a hacerme el supuesto masaje. Me ofreció diferentes opciones de masaje, eligiendo descontracturante. Mi masaje fue inexistente, fue un pasamano (habéis leído bien, pasamano en singular). Al notar poca presión sobre la espalda y una mano, giré la cabeza y vi como estaba respondiendo por WhatsApp con el móvil. Al rato, dejó de responder a quién/es fuera y piso música y soltó el teléfono en la mesa. Retomó el supuesto masaje con dos manos, pero no duró mucho su audacia, ya que volvió a coger el móvil otro rato. Así pasamos la mayor parte del rato. La terminación que pedí de las opciones que me dio fue cubanita, se quitó el sujetador y estuvo un poco de tiempo restregandomela entre sus pechos (de lo poco salvable de aquella experiencia) y cuando notó que estaba
próximo a correrme siguió el con la mano. Como apunte, decir que en la primera conversación "informativa" decía que se la podía tocar durante el masaje, pero qué tal y como se coloca a un lado de la cama para darlo, es
prácticamente imposible. Hasta que no llega el rato de la "terminación" no tienes opción a tocar nada.