Y un detalle más: A la altura del portal, pero en la fachada opuesta, estaba apoyado en la pared un individuo que miraba su móvil. Lo vi al llegar, dí un corto paseo hasta la avenida Barón de Cárcer, y al volver aún estaba. Como Natalia no había llegado, esperé unos metros más arriba, en el entrador de una oficina. Al salir, el tipo aún estaba por la calle. Eso da mal rollo.
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