Silvia
La experiencia es de hace algún tiempo, paso a relatarla. Quedamos por teléfono para unas horas después el mismo día. Cuando llamo media hora antes para avisar que voy para allá, me dice que a ver si puedo retrasar 20 minutos la cita "Es que tengo clientes fijos y los voy atendiendo según van llamando". Vale, pues cojonudo. Como iba justo de tiempo le digo que otro día entonces. A la segunda intentona ya sí me recibe a la hora pactada sin problemas.
Lo primero que veo es que es muy guapa, madurita pero una MILF. Si la tienes de vecina y la conoces de coincidir con ella en el ascensor o en el rellano, la típica con la que tendríamos todos fantasías eróticas. Recibe muy amable, te habla relajada y como muy pausada, sin estridencias. El trato es correctísimo, incluso demasiado diría yo, por momentos me parecía que estaba en la consulta del dentista (puedes dejar esto aquí, pasa ahora aquí por favor). Que está muy bien pero como que tanta amabilidad en un tono tan formal decrece la tensión sexual, no sé si me explico.
Ya en el lío y pese al trato muy correcto en todo momento, noté que ella no terminaba de estar a gusto, y no me lo hizo estar a mí. Muchas pegas, reticencias, actitud ausente a ratos y, en definitiva, la sensación permanente de que lo mejor para ella sería que me marchara en el menor tiempo posible. Quién sabe, a lo mejor no la pillé en un buen día o tenía prisa por alguna razón.
En cuanto a si es relojera a mí sí me lo pareció. En mi caso desde que entré por la puerta hasta que volví a salir por ella pasaron 32 minutos exactos, y eso que en la presentación, entrada a la habitación y ducha previa (solo) se irían fácilmente 7 - 8 minutos. Aún así me levantó nada más terminar para que me fuera a duchar y me vistiera (de forma muy amable, eso sí). Que cada cuál haga sus cálculos.
Lo mejor, el trato amable y que es bastante guapa de cara.
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