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Nombre de guerra: Marinnah
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Nacionalidad: brasileña. No habla apenas español ni tampoco inglés.
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Forma de Contacto: 633937319
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Fotos reales?: Sí.
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Fecha aproximada: a mediados de agosto.
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Lugar: Un apartamento muy discreto en el centro, cerca de paseo Colón. El lugar es muy pequeño, pero bien decorado.
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Instalaciones: Aunque limpias y bien decoradas, tienes que lavarte en un fregadero de fregar platos.
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Higiene: Ella, perfecta, pero no me dio opción de ir a un baño para ducharme. Aunque siempre voy recién duchado, me gusta darme una ducha rápida antes, sobre todo para darle más seguridad a la chica. En esta caso, sólo me ofreció lavarme las manos en un fregadero...
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Precio: 60 €, 30 min; 120 €, 60 min. Contraté 30 min porque no sabía cómo iba a ser su actitud, y menos mal...
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Edad: Unos 30.
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Vestimenta: Top negro y lencería.
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Cara: Guapísima. Muy sexy y exótica, con algunas pegas. Me sorprendió porque es mucho más guapa de lo que puede verse en las fotos. Realmente un pibonazo.
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Cuerpo: Espectacular hasta lo que pude ver (ahora cuento por qué). Como dice el compañero, la tía tiene un cuerpo natural que es una preciosidad. Es de curvas contenidas, con una piel extremadamente suave.
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Pecho: generoso, aunque no pude verlo porque no se quitó el top ni me dejó que se lo quitara.
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Culo: Un monumento. Creo que es el mejor culo que he visto en mi vida, y los he visto bien bonitos. Está en su justa medida. Redondo, respingón, suave... Sin duda, lo mejor.
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Piercings y tattos: Varios.
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Defectos corporales: Físicamente, una tía de 10.
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Actitud: Un chasco. La chica es educada, pero nada más. Apenas habla, apenas responde, aunque intentes hablarle en otro idioma, no besa, mantiene siempre la cara bien lejos de la tuya. Como digo, no es cortante ni maleducada, pero no va a darte más de una sonrisa educada.
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Conversación:
Prácticamente nula.
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Besos: Fue imposible acercarse a su cara. Ojo, que soy un chico de treinta y tantos que se cuida, con buena higiene y que siempre ha tenido éxito con las mujeres.
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Fuma: Imposible saberlo.
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Francés: Con goma desde el segundo 0 y bastante flojito. No es su fuerte.
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Forniqueo: Lo cuento más abajo.
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Griego: No es lo mío, no pregunté.
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Lo mejor: Su físico, que es el de una diosa, al menos para mí. Una tía sexy a reventar, guapísima y con un cuerpo natural para no parar de lamerlo.
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Lo peor: Todo lo demás. Con su actitud, es imposible tener una mínima conexión con ella.
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¿Repetir?: Ni loco.
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¿Recomendable?: Si buscas un físico de 10 con una actitud de muñeca hinchable, sí. Si buscas un mínimo de implicación o conexión, no.
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Valoración global de la experiencia: 3 sobre 10. Debería haberme ido, la verdad. Al menos ya he aprendido la lección por si vuelve a sucederme algo así.
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Relato: Había visto su anuncio y me llamó la atención su físico. Además, mis experiencias con brasileñas siempre han sido muy buenas. Como en otro foro vi que habían escrito una reseña positiva sobre ella, me animé a probar suerte y allí que fui al final de la mañana.
La calle y el piso son muy discretos. Al llegar a la puerta del bloque, me abrió rápidamente, pero luego me tuvo esperando dentro, en la puerta del piso, casi 5 minutos, hasta que me abrió la puerta… Al entrar vi a una tía espectacularmente guapa y con un cuerpazo. Sin embargo, todo lo que vendría a continuación sería para olvidar.
Apenas habla español ni habla inglés ni parece tener mucho interés en hablar nada. Eso ya corta un poco la situación. Luego me pide que me lave las manos en un fregadero. Le pregunto si tiene baño, a lo que me responde que sí, pero no me indica dónde ni me ofrece ir. Me pide que me quite la ropa y empieza a darme unos besos por la zona del ombligo. Como la situación era tan cortante y ella, tan distante, los besos no me hicieron ni plín. Por supuesto, ni rozó a mi amigo ni hizo ninguna otra cosa para intentar excitarme. Aún viendo que no estaba armado, se empeñó en ponerme el condón y empezó con un francés bastante regulero. Eso sí, no tenía muchos problemas en chupar largo y tendido e incluso se la metía entera, pero la verdad es que apenas sentía nada.
Durante todo este tiempo no se quitó un top que llevaba y cuando yo intentaba quitárselo para verle esos pechos que prometían, ella muy educadamente me retiraba los brazos o se bajaba el top de nuevo. Era surrealista. Ahí es cuando debería haberme pirado de allí. Luego ella se colocó encima y fue un gustazo agarrar ese culazo que tiene, pero nada más, porque pegaba su pecho contra el mío para que no pudiera disfrutar de buenas vistas ni agarrarle las tetas ni nada de nada. Después de eso, se puso a cuatro, que es su fuerte, y ahí estuve dale que te pego y podría haberme tirado así toda la tarde porque realmente no estaba excitado. Me corrí, no sin esfuerzo, y hasta luego.
En definitiva, lo que podría haber sido un polvazo con una tía de película terminó siendo un chasco de cuidado. Una pérdida de tiempo y de dinero.