Tarde de costura (Reunión de amigas)
Saludos de nuevo.
Ante todo aclarar que este no creo que sea un expediente XXX, pero pienso que va bien en este hilo, a continuación de mi post anterior ya que es una experiencia posterior con la misma profesional y en el mismo apartamento.
Una situación un tanto friki:
Estaba un servidor un viernes por la tarde, como era habitual en esa época en Pto del C. Después de terminar con mis quehaceres.
Habitualmente, como comenté anteriormente, reservaba cita el día anterior con una estupenda lumí de la que yo era ya habitual. Pero esa vez no (pensaba que iba a estar muy liado y ya no me daría tiempo).
El caso es que despaché mis obligaciones antes de tiempo y aproveché para ver si había suerte y podía pasar a desfogarme con la chica.
La llamo para quedar YA MISMO. Me dice que lo siente, que en ese momento está ocupada, a ver si me puedo esperar dos horitas. ¿Como no me avisaste ayer, como siempre?
Mientras le digo lo que había pasado y que en tres horas tenía que estar en el aeropuerto, se escuchaban voces y conversación a traves del auricular.
Me disculpo y le digo que ya volveré entonces dentro de quince días.
Ella me dice ¿No pasas la semana que viene?
La semana que viene tengo que estar en Pto. del R. Le digo yo.
Bueno, pues nada. Ya estaba yo pensando en buscar un quiosco o ir a un bar a mirar en el periódico los anuncios de lumís cuando me suena el movil.
Era ella. Me dice que si, que me puede atender.
Voy disparado (como siempre), me abre la puerta, muaks muaks.
Su apartamento constaba de un pequeño recibidor, a mano izquierda estaba la puerta del cuarto de baño. De frente una puerta acristalada que comunicaba con la estancia principal, un salon-comedor con cocina americana y en un lateral, al lado de la barra de la cocina la puerta del dormitorio.
En la sala tenía un tresillo con su correspondiente mesita, una mesa de comedor, tv, y en una esquina una máquina de coser.
Esto viene a cuento porque me franquea la puerta de la sala y allí me encuentro a tres mujeres. Dos sentadas hablando y comiendo de esas empanadillas de su país y la de mayor edad cosiendo unas cortinas o algo así en la máquina de coser.
Pasamos, yo con una cara (no sabía donde meterme), me presenta a sus amigas. Liliana (su hermana) ya la conocía (me la presentó de nuevo, imagino que para disimular), Nelly y la mayor su tía Melva. (hay que joerse hasta su tia estaba).
Sientate, ponte cómodo, tómate unas arepas, ¿una cerveza?
Yo - Mira, que ahora estás ocupada, mejor en otra ocasión.
Ella - No seas tonto, que no pasa nada. Además hay confianza.
Me deja allí sentado con su parentela y la amiga, para ir al baño a asearse.
Después de un momento de conversación intrascendente mientras mordisqueaba una de esas arepas y bebía una cerveza, regresa y me dice de pasar al dormitorio.
Me desnudo y me dice que vayamos al baño a lavarme (es de las que te lavan ellas en el bidé).
Oye, no voy a pasar por delante de tu tía en pelota picada.
No seas tonto, que no va a ver nada que no haya visto muchas veces ya.
Y allá voy yo en bolas, ante tres mujeres que se reían, me echaban silbiditos y piropos.
Poco mas que contar. Una horita de revolcones y chupadas mientras oía a las otras en la sala hablando y cosiendo.
Terminamos el asuntillo, vuelta al lavabo y risitas picaronas de las otras.
Una vez vestido me invita a tomar otras arepas de esas con ellas y otra cervecilla. Otro poco de conversación, me interrogan sobre mi trabajo, estado civil. Todo muy simpático.
Despedida muaks muaks, hasta luego amor, hasta dentro de dos semanas. No te olvides de volver a visitarme.
En el taxi, camino al aeropuerto pensaba ¿Será solo a mi a quien le pasan estas cosas tan extrañas? Y eso pensé durante bastantes años (no tengo relación con otros puteros), hasta que conocí este foro.
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