Lo que más me jode no es haber tirado 60 euros (que me jode), sino que ella los haya ganado con malas artes. Y me jode aún más que hayan conseguido embaucarme una vez más.
Entendedme bien, desde el punto de vista físico y sexual no es de las peores experiencias que he tenido. La tía está buena, el francés no fue malo y al final eché un polvo. Pero la sensación de que me tomaba el pelo ha sido tremenda. Podría haber montado un pollo alli mismo, vestirme y exigirle la devolución del dinero, pero al final uno intenta ser educado y no entrar en un terreno en el que podemos salir mal parados.
La tipa me dijo que no tiene base fija y que se dedica a cambiar de ciudad cada dos-tres semanas. Está claro que con ese servicio nunca va a poder tener una cartera de clientes fijos, así que va cambiando de sitio, camela a una serie de pringados (porque está buena) y cambia de lugar rápidamente.
En fin, espero que mi experiencia sirva para ayudar a erradicar poco a poco a estas sinvergüenzas.
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