Fui a verla una noche de Agosto a su piso en C/ Pizarro (por encima de la Gran Vía).
El sitio es pequeño y viejo pero no está sucio.
Pagué 60€ por media hora.
Al entrar en la habitación había una bolsita con coca en la cama que ella recogió rápidamente y antes de empezar el servicio metió una de sus largas uñas postizas en la bolsita y se metió un tiro considerable. No me ofreció pero tampoco hizo nada para disimular. Sospecho que si le hubiese pedido me hubiese ofrecido venderme algo.
Físicamente ella es guapa y tiene buen cuerpo. Me recibió con un conjunto de lencería y enseguida se lo quitó revelando una polla aún flácida y de tamaño medio. Yo iba de pasivo así que me puse a chupar y rápidamente creció y se puso dura. Calculo unos 18 cms, buen tamaño, sin ser espectacular pero bonita y plenamente funcional. Tras unos minutos de garganta profunda y arcadas me pidió ponerme a 4 para follarme y accedí encantado.
Lubricante y para dentro con facilidad. Empezó a darme y fue subiendo el ritmo a medida que le pedía más. Fue una follada simplemente correcta, un poco repetitiva sin cambiar de postura y, en un momento dado, la sacó rápidamente porque se corría. Yo intenté que me lo echara en la boca pero llegué tarde y se corrió en el condón por lo que se lo quité y le hice una limpieza con mi lengua para saborear su néctar.
Como yo no me había corrido, le pedí una mamada y, aunque no con muchas ganas, me la dió y me corrí rápidamente.
Me limpié con papel ya que no me ofreció ducha y el lavabo dejaba un poco que desear y, mientras me vestía, ella se pegó otro tiro de coca.
Total, una experiencia simplemente correcta pero no para repetir a no sea que te guste la fiesta blanca. En ese caso, si tienes dinero para gastar y te gusta ponerte bien de coca, ahí tienes una buena opción.
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