Ágata, un capricho anal.
Ágata, un capricho anal.
Hace dos fines de semana conocí a Ágata. Busqué todo lo que hay sobre ella en internet, leí buenas experiencias pero sus fotos no me convencían hasta que en uno de sus anuncios vi una foto de su culo en tanga y en ese mismo instante decidí sodomizarla.
Le propuse dos horas en un hotel incluyendo todo el sexo anal que yo quisiera y terminando con francés natural hasta el final. Me pidió 300 euros y acepté. Fue un capricho caro del que no me arrepiento en absoluto.
Efectivamente es portuguesa con sangre brasileña. Dice que este año cumple 26 y es creíble. Es blanca, pelo negro. Le sobra algún que otro kilito sin estar gorda, más tonificada sería un pibón. Es una chica sexy, buenas tetas y un estupendo culo tipo brasileiro pero sin excesos. La belleza es subjetiva y los gustos discutibles pero a mí me pareció jodidamente guapa, me hechizaron sus ojos de un tono verde que no sé precisar. Es simpática, un poco alocada, contagia su alegría.
Le gusta lo que hace, se implica. Creo que aparte de la pasta hubo entre nosotros cierta conexión. Le pedí, dentro del juego, obediencia y una actitud sumisa y lo aceptó entre asustada y divertida.
No hubo sexo vaginal, la di por el culo cuanto quise y como quise. Después de una hora y media de besos, magreos, facefucking, azotes en el culo y sexo anal, no pude más, se arrodilló y no dejó de lamer la rajita de la punta de mi polla, meneándomela y acariciándome los huevos mientras me corría en su boquita. Como les pido a las chicas que no lo tragan, escupió mi semen, siguió chupando y durante unos instantes me sentí en la gloria. Me dejó exhausto y satisfecho, incapaz de repetir en un buen rato.
Sólo siento no poder permitirme con más frecuencia caprichos como este.
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